Ajet

En el Antiguo Egipto, casi todos los fenómenos y manifestaciones naturales tuvieron su representante entre las divinidades del panteón. De este modo encontramos a Ajet, la imagen de la pradera, que en este caso se encuentra como una diosa vaca, denotando su aspecto maternal. Ajet, favorece el crecimiento de todos los vegetales que crecen en la tierra. Por ello, los textos mencionan el júbilo de los campos cuando ésta se muestra en todo su esplendor, cuando recorría sus dominios. Fue venerada al menos desde el Imperio Antiguo y a lo largo de toda la historia faraónica, ya que inclusive, algunos grandes personajes la hacen figurar en sus enterramientos. Tal es el caso del célebre Petosiris. No tuvo un centro de culto específico.
 
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