Almas de Pe y Nejen
Su nombre egipcio fue Bau Pe o Urshu Pe y Bau Nejen o Urshu Nejen. Las almas de Pe están relacionadas con Horus como divinidad celeste y son las representantes de las almas preeminentes de los difuntos de la ciudad de Pe, que personificadas en la humanidad aparecen como los bailarines Muu que actúan, ataviados con un traje arcaico y un tocado vegetal, en los funerales, bailando complejas danzas, dando la bienvenida al fallecido y conduciéndole correctamente hacia su destino ultraterreno. Estos bailarines no tuvieron paralelo en las almas de Nejen. Tanto las almas de Pe como las de Nejen pueden relacionarse con los Cuatro Hijos de Horus, ya que estas últimas, también simbolizan a las almas de los antepasados reales. Las almas de Pe son deidades antropomorfas con cabezas de halcón, pueden ser representadas en pie o postradas con una rodilla en el suelo. Llevan el brazo en alto formando un ángulo recto y el puño cerrado. Las almas de Nejen están relacionadas con el dios Upuaut como divinidad terrestre, así como a Horus como entidades celestes. La mitología cuenta que Horus de Nejen ofrece a la monarquía sus espíritus transfigurados, que toman la forma del lobo Upuaut. Las almas de Nejen son divinidades antropomorfas con cabeza de chacal. Suelen ser representadas en postura análoga a las Almas de Pe. Unas y otras aparecen ya en el Imperio Antiguo y responden al deseo de representar a los ancestros reales que se funden en estas almas en una "Comunión de las Almas" según el sentido cristiano. Su origen son los monarcas predinásticos del Norte y el Sur elevados a la categoría de dios, los espíritus primordiales de ambas localidades, los "Seguidores de Horus" y sus descendientes. Ellos servirán y asistirán al monarca en vida y le acogerán en la muerte, ayudándole con una escalera de oro para que éste ascienda al cielo con mayor facilidad. Aunque la importancia de unas y otras fue primordial, los textos parecen indicar una cierta predominancia de las almas de Pe sobre las de Nejen. Por un lado, la leyenda cuenta, que la ciudad de Buto fue entregada por el dios Ra a Horus, como recompensa por el ojo perdido en la contienda, que tuvo lugar por el derecho al trono entre Horus y Seth, conflicto que por otro lado, ganó el dios halcón. Quizá por ello, las almas de Pe, introducidas en el mito osiríaco, son las responsables de alumbrar el camino de Horus para que pueda vengarse de su tío Seth. Tanto las unas corno las otras, fueron veneradas colectivamente bajo el nombre de "Las Almas de Heliópolis". Los principales centros de culto fueron Pe (capital predinástica del Delta llamada por los griegos Buto) y Nejen (capital predínástica del Alto Egipto llamada por los griegos Hieracómpolis). Recibieron culto en todo el país, aunque no tenían ningún santuario específico.

