Augustus
Título dado a Octavio. El epíteto Augustus era una vieja palabra del ritual que expresaba el carácter "feliz" y fecundo de la persona misma de Octavio. La palabra, emparentada con el término religioso "augur", significaba que el nuevo amo tenía el poder divino de comenzar toda cosa bajo felices auspicios. Sin prejuzgar nada sobre la forma misma del régimen, tenía el mérito de "aislar" en la idea de rey lo que los romanos habían siempre echado de menos en ella, y lo que las magistraturas republicanas habían intentado conservar, el carácter irreemplazable y casi mágico de la persona real. La sesión del Senado celebrada el 16 de enero del 27, en la cual Octavio fue llamado por primera vez Augustus, adquiere así casi el valor de una segunda Fundación: un pacto entre la ciudad y los dioses, encarnado en la persona sagrada del Príncipe. El reinado de Augusto duró cuarenta y siete años, medio siglo durante el cual el problema constitucional no fue jamás planteado explícitamente, sino resuelto diariamente en la práctica. El Príncipe supo dar la impresión de que no imponía un sistema político.

