Graco

Tiberio Sempronio (Tiberius Sempronius Gracchus) (ss. III-II a.C.). General y estadista, sobrino de Graco, el cónsul del 214. Nieto de Graco Tiberio Sempronio, el cónsul del 238, y padre de Graco, Gayo Sempronio y Graco, Tiberio Sempronio. Estuvo casado con Cornelia, hija de Escipión Africano (Maior) con la que tendría doce hijos de los que sólo tres vivieron: Tiberio, Cayo y Sempronia, que recibieron una esmerada educación. Augur desde el 204, colaboró con el círculo de los Escipiones en la guerra contra Antíoco III, siendo nombrado más tarde embajador ante Filipo V de Macedonia, Tribuno de la plebe en el 187 ó 184 fue de nuevo enviado a Macedonia en 185 como parte de una embajada. Siendo tribuno, en el 184 salvó a Escipión el Asiático de una condena por corrupción. Como edil curul en el 182 hizo celebrar unos juegos. Su carrera política comienza verdaderamente con el ejercicio de su pretura (180) en la Hispania Citerior, para suceder a Q. Fulvio Flaco en la guerra contra los celtíberos. Penetró en el corazón de la Celtiberia, apoderándose, según las fuentes, de trescientos pueblos, por lo que celebró un triunfo. Hizo levantar a los celtíberos el sitio de la ciudad aliada de Carabia y los venció cerca del Moncayo, procurando una paz que duró veinticuatro años. Graco fundó varias ciudades (como Graccurris en el valle del Ebro) y negoció pactos de amistad con las tribus celtibéricas procurando suprimir el nomadismo mediante el reparto de las tierras en Hispania. Las cláusulas de dicho acuerdo establecían tanto las obligaciones de los indígenas (prestación de servicio militar como auxilia en las legiones romanas, entrega de un tributo anual a Roma, prohibición de levantar nuevas ciudades, etc.) como por parte de Roma (respeto de las fronteras indígenas, distribución de tierra cultivable, etc). Roma no tardaría, sin embargo, en transgredir este tratado caracterizado por su espíritu pacificador. En el 177 alcanzó el consulado con C. Claudio Pulcher, obteniendo otro éxito en el levantamiento de Córcega, recibiendo los honores triunfales en 175 por su victoria sobre los corsos, siendo ya procónsul de Cerdeña. En el 169 ejerció la censura con Claudio Pulcher, siendo enérgico con restricciones a los recaudadores de impuestos (publicani) y limitando los derechos de los esclavos liberados. Construyó entonces la Basílica Sempronia. Un poco más tarde, en 165 y 161, formó parte de dos embajadas a Asia. En el 163 obtuvo su segundo consulado, con M. Juvencio Thalma, permaneciendo en 162 como procónsul de Córcega y Cerdeña. Graco fue famoso por su austeridad. Fue un hombre culto que conocía el griego, lo que no le impidió en su época encarnar los ideales romanos de la virtus.
 
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