Rudiarios

o Rudiarii. Se llamaban así a los gladiadores que abandonaban el ejercicio de tales, después de haber recibido la varilla de honor llamada rudis (espadín de madera que les liberaba del deber de luchar), que ya no combatían sino voluntariamente. Consagraban sus armas en el templo de Hércules, que era su dios particular.
 
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