Decretos Trilíngües Ptolemaicos
Como medida de control, los primeros Lágidas obligaron al clero egipcio a reunirse en sínodo anualmente en Alejandría. Los sacerdotes y sus templos, además de constituir el poso del antiguo saber faraónico, poseían un gran porcentaje de los terrenos cultivables de Egipto, con el consiguiente poderío ideológico y económico que ello suponía. Denota su importancia el hecho de que el clero fue el único sector que conservó prácticamente intactos sus privilegios debido, claro está, a que los gobernantes se percataron acertadamente de que su apoyo era necesario para la estabilidad del país. El resultado de los sínodos alejandrinos, que posiblemente se hicieran en el templo dedicado a Serapis, se daba a conocer por medio de los "Decretos Trilíngües", constituyendo el soporte publicitario del gobernante. Es lógico suponer que debieron de ser abundantes; buena prueba de ello son los numerosos fragmentos que se han descubierto, dado su carácter propagandístico, y que se realizaron hasta época romana. Fueron denominados así porque eran redactados en egipcio jeroglífico, demótico (lengua egipcia viva) y griego, las tres lenguas vivas del país en ese momento, de tal forma que llegasen a la totalidad de la heterogénea población egipcia. Los principales son los de Canope y de Menfis. Un ejemplar de este último, llamado piedra de Rosetta, permitió descifrar los jeroglíficos.

