Demon

Los griegos concedían un lugar en sus creencias a lo que llamaban los demons. Imposible encontrar un término religioso menos preciso que éste. La palabra demon puede muy bien aplicarse a un dios, y aparece a veces, en los escritores recientes lo mismo que en Homero, como un simple equivalente de theos, "dios", sobre todo cuando se trata de designar una noción general o colectiva de la divinidad. Pero sirve también, y sobre todo, para calificar seres sobrenaturales poco diferenciados y de un rango inferior en relación a los grandes dioses tradicionales: en Hesíodo, los hombres de la edad de oro; en otros lugares, tal o cual muerto divinizado, o aun el Agatos Demon, demon protector del hogar familiar, que se representaba con frecuencia en forma de serpiente. Así se abre un amplio campo a la imaginación creadora en materia de fe religiosa. Ver, Genios.
 
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