Ehúd

Benjaminita zurdo que se convertiría en uno de los primeros jueces de Israel. Los israelitas habían sido derrotados por Eglón, el rey de Moab, quien con la ayuda de los amonitas y amalecitas los redujo a esclavitud durante 18 años. Ehúd sería el elegido por Dios para poner fin a esta servidumbre. Eglón era un hombre muy obeso. Ehúd, armado con una daga de doble filo, de unos seis centímetros de largo, se presentó ante Eglón con unos obsequios y, con el pretexto de que tenía que contarle un secreto, consiguió que se quedaran los dos solos, momento que aprovechó para hundir la daga (el filo y la empuñadura) en la barriga de Eglón. Lo hizo con tal fuerza que la grasa se cerró sobre el arma, haciendo que a Ehúd te resultara imposible volver a sacarla. Ehúd escapó, aprovechando que los sirvientes de Eglón, pensando que el rey estaría haciendo sus necesidades, tardaron bastante en descubrir su muerte. Los israelitas, animados por esta hazaña, entraron en acción con todas sus fuerzas y acabaron con 10.000 moabitas mientras éstos vadeaban el Jordán. El peligro proveniente de esta zona (el este) quedó conjurado durante 80 años. Sin embargo, un verso suelto de la Biblia indica que, por esas mismas fechas, estaban siendo hostigados desde el oeste por los filisteos, pues el sucesor de Ehúd, Samgar, de quien nada más se sabe, libró a Israel de esta amenaza, matando a 600 filisteos con una aguijada de bueyes.
 
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