Sinón
Sinón es el espía que los griegos habían dejado en Troya cuando simularon partir con toda la flota y levantar el sitio. Sinón debía advertirles en cuanto los troyanos hubiesen introducido el caballo de madera en la ciudad. La genealogía de Sinón lo emparenta con Ulises. Es hijo de Ésimo, quien, a su vez, es hermano de Anticlea, madre de Ulises. Por consiguiente, Ulises y Sinón son primos hermanos. Es abuelo de ambos el bribón de Autólico. La estratagema de Sinón es narrada en detalle por Virgilio en el segundo libro de la Eneida. Desesperando de tomar Troya por la fuerza, los griegos han ideado construir un enorme caballo de madera, lo bastante grande para contener un número considerable de héroes armados. Trátase de persuadir a los troyanos de que introduzcan el caballo en la ciudad. Para ello, la flota zarpa y va a emboscarse secretamente detrás de la isla de Ténedos. Mientras tanto, Sinón se había quedado en tierra y no había tardado en ser hecho prisionero por unos pastores troyanos. Lo conducen, atado, ante el rey Príamo. La multitud le es hostil y reclama su muerte, mas Príamo lo interroga, y Sinón le cuenta que es víctima de la persecución de Ulises y que ha huido para no ser ofrecido como víctima propiciatoria a los dioses. Se hace pasar por pariente de Palamedes, privado de todo apoyo desde que el odio de Ulises ha hecho condenar a éste a muerte, y destinado a sufrir la misma suerte. De acuerdo con Ulises, Calcante ha pretendido que los dioses, irritados contra los griegos, exigían una víctima humana y ha designado a Sinón. El sacrificio estaba preparado cuando Sinón logra escapar y, ocultándose en las marismas, aguarda a que la flota haya zarpado. Así, añade, ha caído en manos de los troyanos. Entonces éstos le preguntan por qué los griegos, antes de embarcar, han dejado en la orilla un caballo de madera tan enorme. Es, les contesta Sinón, una ofrenda a Palas Atenea, en expiación del sacrilegio cometido por Ulises cuando robó el Paladio de la ciudadela de Troya (Ver, Paladio). Diversos prodigios han asustado a los griegos, y Calcante les ha revelado que la diosa exigía, como reparación, que se le rindiese culto en forma de un caballo destinado a reemplazar la estatua robada. Pero, en vez de construir un caballo de dimensiones ordinarias, los griegos han ideado construir uno inmenso que los troyanos no pudiesen introducir en su ciudad sin tener que destruir parte de sus murallas. Porque la voluntad de los dioses, interpretada por Calcante, promete a los troyanos la supremacía sobre Grecia si rinden culto a este caballo en su ciudad. Estas supuestas revelaciones de Sinón deciden a los troyanos. Pronto el presagio que sacan de la muerte de Laocoonte (Ver) confirma su decisión. Liberan a Sinón de sus ataduras y abren una brecha en el muro, a través de la cual el caballo es arrastrado al interior de la ciudad. Al llegar la noche, Sinón abre los flancos del caballo y permite que salgan los soldados, que se ocultan en él e inmolen a los troyanos dormidos o indefensos. Al propio tiempo, envía la señal a los barcos griegos encendiendo una luz en lo más alto de la ciudad. Existían variantes de esta leyenda, que tienen su origen en los embellecimientos literarios aportados por los diferentes autores. Así, Quinto de Esmirna cuenta que Sinón, conducido ante Príamo, se negó a hablar durante mucho tiempo y no reveló su presunto secreto hasta que le hubieron cortado la nariz y las orejas. De este modo, Sinón, de un traidor redomado, según Virgilio, se convierte en el prototipo del héroe, mártir por servir a su patria.

