Alinda

Ciudad helenístico-romana, cuyas ruinas sin excavar están en un perdido paraje de las estribaciones del monte Latmos, en la antigua Caria. Era una fortaleza destacada, según Arriano. Alinda fue una ciudad importante en el segundo milenio a.C., y aparece en las fuentes hititas como Ialanti. La ciudad fue miembro de la Confederación de Delos durante algún tiempo. Estaba situada en la cima de una colina que dominaba las llanuras agrícolas circundantes. Ada, expulsada de Halicarnaso por su hermano Pixodaro, se refugió en la fortaleza de Alinda hacia el 340 a.C., y aún estaba allí cuando llegó Alejandro Magno en 334 a.C.. Ada se le sometió y fue nombrada reina de Caria. Poco tiempo después, la ciudad fue rebautizada como Alejandría de Latmos, según Esteban de Bizancio, aunque antes del 81 a.C. recuperó su nombre anterior, ya bajo los romanos. Mantuvo su influencia bajo los reyes seléucidas, y Antíoco III instaló allí una guarnición para vigilar toda la comarca. En el siglo IV, fue sede de un obispo. En el siglo II, Ptolomeo, la cita como Alinda. Alinda permaneció como una importante ciudad comercial, acuñando sus propias monedas desde el siglo III a.C. al siglo III. Estéfano de Bizancio dice que la ciudad tenía un templo de Apolo, que contenía una estatua de Afrodita, obra de Praxíteles. Los restos que quedan, especialmente el teatro, están razonablemente bien conservados. Tenía una necrópolis de tumbas carias. El edificio que más destaca en la parte baja de la ciudad es el ágora. Se trata de una enorme construcción de tres pisos y planta rectangular, con buen aparejo de hiladas rectilíneas de grandes sillares ligeramente almohadillados, que, a modo de terraza, salva con su estructura el empinado desnivel del terreno. El frontispicio mide 90 m de largo y 15 m de alto, y está perforado por ventanas rectangulares y tres puertas con arcos de medio punto, que podrían ser añadidos romanos. La planta baja da a una calle de acceso, sobre un alto muro de terraza, y la planta alta se abre a una plaza porticada de 30 m de ancho situada en un nivel superior. Una columnata de pilares formados por pedestales con fustes superpuestos, divide longitudinalmente en dos naves los dos pisos superiores del edificio, distribuyendo los espacios entre tiendas que daban a la plaza, trastiendas y almacenes. El teatro se conserva casi intacto, si bien la cavea está invadida por los olivos y las losas de su graderío desencajadas por el empuje imparable de las raíces arbóreas. No obstante, todas las piezas están en el lugar, esperando su recomposición. Fue construido por los griegos, y reformado a fondo por los romanos, que le incorporaron entradas con arcos y galerías abovedadas. Alinda poseía dos acrópolis. En lo alto de una de ellas se puede todavía ver seis cisternas excavadas en el suelo, algunas de las cuales siguen conservando sus techumbres. Sus aguas corrían por canales hasta alcanzar un acueducto de época romana, a contraterreno de la acrópolis, que salvaba el desnivel entre dos colinas. Una muralla trepaba por los montes para circundar la ciudad, y estaba jalonada cada cierto tramo por potentes torres de época helenística, provistas a veces de curiosas ventanas triangulares. Se han conservado también un anfiteatro, casi intacto, y restos de numerosos templos y sarcófagos. Hoy, entre las modernas Arab Hissa y Karpuslee, y cercana a Karpuzlu, en la provincia de Aydin, en la parte asiática de Turquía.
 
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