Areo I

(Aréus) (ss. IV-III a.C.). Rey espartano (ca.309-265) de la casa agíada. Hijo de Acrótato, sucedió a su abuelo Cleómenes II. Al principio estuvo bajo la regencia de su tío Cleónimo. En el año 280, bajo pretexto de defender Delfos, condujo una expedición peloponesia, que terminó en fracaso, contra los etolios, aunque en realidad era para oponerse a Antigono Gonatas; fue ésta la primera vez que de nuevo Esparta se puso al frente de una coalición peloponesia. Enfrentado con su tío y pretendiente al trono Cleónimo, logró expulsarle de Esparta, pero éste regresó acompañando a Pirro mientras Areo se encontraba en Creta, donde había acudido en ayuda de la ciudad aliada de Gortina; gracias al auxilio de Antígono Gonatas, ya rey de Macedonia, y al inmediato regreso del rey, Esparta se salvó, Pirro se vio obligado a retirarse y fue perseguido por Areo hasta Argos, donde murió en el combate (272). Desaparecido el enemigo común, la alianza entre Areo y Antígono se rompió y de nuevo el rey espartano se puso a la cabeza, junto a Atenas, del movimiento antimacedonio, que contaba además con la ayuda material de rey egipcio Ptolomeo II. El enfrentamiento se materializó en la llamada guerra de Cremónides, duante la cual Areo encontró la muerte combatiendo cerca de Corinto (265). Areo representa la introducción de los ideales monárquicos helenísticos en Esparta; fue el primer rey espartano que acuñó moneda, copiando los tipos de Alejandro Magno, y tuvo en Olimpia estatuas honoríficas dedicadas por Ptolomeo II y por los habitantes de la Élide.
 
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