Atón
Su nombre egipcio es Iten. En los orígenes, Atón era la forma de designar al disco solar físico en el cielo, la fuerza vital que anima todo cuanto hay en la tierra. Este es el símbolo que será tomado y divinizado por el rey Amenofis IV (Ajenatón), para su religión revolucionaria, particular y casi monoteísta, que instaura a mediados de la Dinastía XVIII. Para este rey, Atón es el dios único, no teniendo contrapartida femenina, es una combinación entre los dioses Shu y Ra-Horajti. La aparición de Atón respondía a una voluntad universalizadora del culto solar, aunque hay que reconocer que los orígenes de Atón son bastante oscuros. También se ha insinuado que Atón habría podido sobrevivir en el panteón cananeo bajo la designación de Adonai, nombre que en hebreo significa dios. La nueva doctrina afirmará que todas las criaturas son hijas de este dios y que el rey es su enviado, su único profeta en la tierra y el único que obtendrá la prerrogativa de inmortalidad en el Más Allá ya que el resto del pueblo tendrá que limitarse a servirle en el otro mundo, al igual que lo hizo en la tierra. No tenía forma humana ni animal, y se le representaba mediante un disco de oro que emitía unos rayos luminosos terminados en unas manos que acariciaban a la familia real, la protegían o le tendían la vida en forma de cruz ansata. Se había revelado al rey, el cual era el único en conocerlo, y había sido engendrado por él a imagen suya. El rey lo daba a conocer a los hombres. Había creado el mundo, y los reinos animal y vegetal le saludaban todas las mañanas cuando, al levantarse sobre el horizonte, recordaba el día primordial en que el mundo había sido creado por él. Era un dios universal y dispensador de bienes que había creado lo mismo a los extranjeros que a los egipcios, dando a los unos un Nilo terrestre y a los otros un Nilo celeste, para alimentarlos. Este rey ordenará que se abandone el culto tradicional a los otros dioses, sobre todo el de Amón-Ra, pero no puede evitar que el pueblo. ávido de sus antiguas creencias, reverencie a deidades menores de antaño como Bes y Tueris, que les protegen de sus necesidades diarias. Sólo se permitió el culto a dioses de origen solar, que fueron interpretados como manifestaciones de Atón. Amenofis IV tomará el nombre de Ajenatón cuando establece el culto del disco. Creó una nueva ciudad para su dios, llamada Ajetatón "El Horizonte de Atón" (hoy, Tell el Amarna). Más tarde, con el ascenso de su sucesor Tutanjamón, la ciudad se abandonará completamente, siendo reinstaurada la doctrina tradicional de Egipto. Los templos dedicados a este dios cambian completamente la concepción tradicional del santuario egipcio. Son lugares eminentemente solares, a cielo abierto, para que los rayos de Atón alcancen y recarguen con su energía todo cuanto esté en la tierra. El dios no hace distinción entre unos ni otros, es un dios de bondad infinita. "Atón es el que da la vida a Maat", es decir, el que da la vida a la justicia y el orden cósmico que ha de reinar en la tierra. Este dios, en su forma nocturna, fue identificado con Thot, denominándole "Atón de Plata". Es originario de Heliópolis, desplazándose más tarde hacia Ajetatón. Venerado en Hermontis, Tebas, Tod, Medamud, y Sesebi (Alta Nubia). Su iconografía es la de un disco solar del que penden unos rayos a modo de brazos que terminan en manos y que, frecuentemente, sujetan símbolos "Anj"o la de un hombre con cabeza de halcón (relacionado con Horajti). Hubiera podido llegar a ser el dios de un imperio universal si las fuerzas tradicionalistas no hubiesen predominado.

