Manilio
Manio (Manius Manilius) (siglo II a.C.). Fue procónsul en Hispania en el 155 y 154, perdiendo entonces una campaña contra los lusitanos. Como cónsul en el 149, en compañía de su colega Lucio Marcio Censorino, Manilio puso sitio a Cartago, defendida por Asdrúbal, un nieto de Massinisa, en la Tercera Guerra Púnica. En asedio de Cartago mandaba el ejército de tierra, mientras Censorino atacaba por mar. Las enfermedades desarrolladas en el campamento a consecuencia de los calores del verano, la partida del mejor de los dos generales, Censorino, el mal humor y la inacción de Masinisa, que, como puede suponerse, no miraba con indiferencia el que los romanos se apoderasen de una presa tan codiciada, y por último la muerte (149) del rey nonagenario, pusieron un dique a todas las operaciones ofensivas. Los romanos tenían bastante que hacer con preservar sus naves de los ataques de los sitiados, su campamento de los ataques nocturnos, y con asegurar provisiones para hombres y caballos en su campamento naval, para lo cual enviaban a sus forrajeadores a las inmediaciones. Dos expediciones enviadas contra Asdrúbal fracasaron; la primera, mal dirigida y extraviada en un país en que le era difícil subsistir, había terminado casi en un verdadero descalabro. Ante los repetidos fracasos y la intervención del ejército púnico de Neferis, el asedio tuvo que ser levantado. Hubo de ser rescatado del desastre por la intervención de Escipión Emiliano y fue sustituido por Lucio Pisón (148). En el 133 persuadió a Tiberio Graco para que aceptara el arbitraje senatorial en su disputa con Marco Octavio. Cicerón lo incluye como personaje y amigo de Escipión Emiliano en su obra filosófica La república, y también lo menciona en Brutus (108). Manilio escribió obras sobre derecho, incluyendo opiniones legales y fórmulas para los contratos y otros documentos, de los que se conservan unos pocos pasajes. Manilio es citado por Pomponio y en el Digesto.

