Bennu

(griego, Fénix). El motivo que llevó a los egipcios para interpretar que la garza real cenicienta era la representación del sol es sencilla. Este pájaro, aparecía en Egipto coincidiendo con el comienzo de la inundación, por ello fue identificado con la prosperidad que la crecida traería al país. Las garzas surcaban los cielos al amanecer, lo que llevó a establecer el paralelo con la forma que tomaba el sol y por extensión al difunto, en la mañana. Por ello, el pájaro Bennu es una de las manifestaciones de Ra (su alma) que ya se registra en los Textos de las Pirámides. Forma parte de su ciclo cósmico ya que, igualmente, es una de las formas de Atum. Puede afirmarse que Bennu es el Ba de Ra, el responsable del huevo cósmico de donde nació el sol. Este simbolismo, fruto de la observación de la naturaleza, fue debido a que los huevos de estas aves se depositaban en el suelo egipcio. Los egipcios pensaban que los huevos de las garzas, nacían de forma espontánea, hecho que inmediatamente se puso en paralelo con el sol. Por otro lado, Bennu es también el protector de los difuntos, debido a su relación con el renacimiento, fundiéndose en el ciclo osiríaco y estando en él amalgamadas, las funciones de muerte y renacimiento. La leyenda consideraba que era un pájaro inmortal, creándose a sí mismo en el seno de las aguas primordiales, reinando sobre ciclos de treinta años y renaciendo de sus propias cenizas. Del término egipcio bennu "pájaro maravilloso" los griegos elaboraron el mito del ave fénix. Su iconografía es la de una garza real cenicienta que puede llevar sobre la cabeza la corona del Alto Egipto, flanqueada por dos plumas, o la de un hombre con cabeza de garza acompañado de la persea, árbol sagrado de Heliópolis, o la del aguzanieves amarillo. Su principal centro de culto fue Heliópolis. Ver, Garza, Benben, Año grande.
 
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