Chorobates

Aparato romano especialmente destinado a determinar las diferencias de nivel, y que sólo conocemos por la descripción que del mismo hace Vitruvio. Trátase aquí de una mesa de madera, de unos seis metros de longitud, cuyos extremos reposan sólidamente en dos patas verticales; su horizontalidad puede comprobarse con hilos de plomo colocados sobre placas de referencia o mediante un nivel de agua dispuesto en la parte superior y particularmente útil cuando hay viento que hace oscilar los plomos. La descripción de Vitruvio iba excepcionalmente acompañada de un dibujo, que por desgracia se ha perdido; a ello se debe que no nos dé todos los detalles ni las instrucciones para el uso del aparato, cuya estructura es por lo demás relativamente sencilla. A esto obedece sin duda el que tantos científicos se hayan interesado en su funcionamiento; Newton y Perrault, por ejemplo, intentaron construir un chorobates, pero en definitiva la mejor reconstitución parece ser la de J.P Adam, si bien reduce notablemente sus proporciones (1,50 m de largo en lugar de 6) y le añade unos orificios de mira de los que no habla Vitruvio. Es porque J.P Adam estima que el instrumento se empleaba para tirar visuales de nivelación: el operador, según él, debía primero sujetar el chorobates en posición horizontal y luego mirar por el eje situado entre los dos orificios hacia la parte superior de un jalón colocado delante, a cierta distancia; la diferencia de nivel era así "siempre igual a la altura (conocida) del jalón menos la del chorobates", y el alcance dependía evidentemente de la agudeza visual del observador. En esta hipótesis, no obstante, el aparato debía funcionar más o menos como las dioptras o niveles de agua que, en opinión de Vitruvio, "inducen en error"; como añade que, "cuando gracias al chorobates se haya determinado bien el nivel, se conocerá la importancia de la inclinación", podemos pensar que el aparato se utilizaba desplazándolo cada vez y midiendo directamente en él los desniveles; en tal caso no harían ya falta ni las visuales ni los orificios de mira y se explicaría también mucho mejor su longitud. Ver, Groma.
 
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