Higino
Dos obras latinas han sido atribuidas tradicionalmente a un Higino que, al no saber griego, no puede ser Higino, Gayo Julio: las Fábulas (Fabulae) y la Astronomía poética. La segunda es una imitación de los Catasterismoi de Eratóstenes. Las primeras contienen, clasificadas por categorías, las versiones más aberrantes de las leyendas clásicas. El principal interés de esta compilación (que, por otra parte, es muy defectuosa y pone al descubierto ignorancias extrañas de su autor) consiste en haber conservado los argumentos de las obras hoy perdidas de los grandes trágicos. Hay obras de Sófocles, y especialmente de Eurípides, que sólo conocemos a través del resumen de Higino. Esto hace posible, en ciertos casos, seguir la transformación del tema legendario y discernir qué hay en él de afabulación literaria y de elemento tradicional. Por desgracia, en el texto de Higino hay lagunas, los nombres propios aparecen mutilados, y no faltan contradicciones e incluso absurdos. Se ignora en qué época fue compilada esta colección. El nombre de Julio Higino que los manuscritos atribuyen a su autor, no debe hacernos concebir ilusiones. No puede tratarse del liberto de Augusto, el sabio bibliotecario de la Biblioteca de Apolo, en el Palatino. Según una hipótesis reciente, la obra dataría de la época de los Antoninos.

