Apis

Su nombre egipcio es Hapy. Buey o toro sagrado que consideraban los antiguos egipcios como la más perfecta expresión de la divinidad, bajo la forma animal. Los toros siempre fueron considerados los heraldos de los dioses, siendo Apis heraldo de Ptah y símbolo de la fecundidad del suelo y del poder germinativo. Constatado desde la Dinastía I, según la piedra de Palermo y hasta el Período Ptolemaico. Nace fruto de un rayo solar que fertiliza a una vaca. Vivía en un palacio en Menfis y a su muerte era conveniente y cuidadosamente momificado, no escatimando en medios, amuletos ni rituales, siendo enterrado en tumbas específicas para él (Serapeum de Menfis), acompañado de un número importante de ushebti. La elección de un nuevo toro Apis, encarnación terrestre del dios, era muy rigurosa e importante para el pensamiento egipcio. EI animal, tenía que poseer 29 marcas específicas que indicaban qué buey era la encarnación del dios. Entre estas marcas, las mas significativas eran: su color negro, un pequeño triángulo blanco en la frente, un buitre con alas desplegadas en su lomo, los pelos de la cola divididos en dos, la imagen de un escarabajo en su lengua y con un disco solar con ureo entre los cuernos, acompañado a partir del Imperio Nuevo de dos plumas. El bienestar de Apis era motivo de preocupación para los egipcios y ya se ha mencionado que vivía en un palacio con todos los cuidados necesarios. De igual modo se le proveía de un harén de vacas sagradas, que a su vez simbolizaban las 7 Hathor. Aunque ya desde el Imperio Nuevo estaba relacionado con Osiris, con Alejandro Magno el culto de Apis se fusionó completamente con el dios del Más Allá, dando origen a una nueva divinidad llamada Serapis, es decir, Apis identificado con Osiris al morir. En relación con este dios, existen dos fiestas dignas de destacar, la primera, de origen eminentemente agrícola, se llevaba a cabo para que los campos dieran los frutos que de ellos se esperaba. La segunda, era la visita que el Apis hacía a su vecino, el toro Mnevis divinidad de Heliópolis. Su culto se extendió fuera de las fronteras de Egipto. Relacionado en los primeros tiempos con el dios solar, era la deidad más importante de la fertilidad. Mas tarde, se identifica en vida a Ptah como su encarnación animal (Dinastía XXVI) o llevaba el título de "Hijo de Ptah" como una emanación del mismo dios. A partir de Imperio Nuevo, según el papiro Harris, se entiende que Apis es el "Ba" de Ptah, es decir su alma, nombrándole, más tarde, como su "heraldo". Tras su muerte, se identificaba con Osiris. Su madre era Isis y había sido concebido gracias a un rayo de luz. En el último período de la civilización faraónica se convierte en dios de los muertos, entendiéndose que el dios lleva al difunto a su tumba, le ayuda y protege para que el finado controle los cuatro vientos del Más Allá. Se relaciona con el alma de Ptah y de Osiris. En Época Tardía, es asociado a Atum-Ra y Horus. Su iconografía es la de un hombre con cabeza de toro, disco sobre creciente lunar y dos altas plumas. En las manos lleva el símbolo "Dyed" de Osiris con el que se le fusiona tras su muerte. Toro negro con patas y vientre blanco, disco solar sobre la cabeza y/o ureo. En la iconografía tardía Ileva la luna. Originario de Menfis. Venerado principalmente en: Rhacotis, Alejandría, Athribis y Sais.
 
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