Apofis

o Apopis. Su nombre egipcio era Apep. Presente como concepto, ya en los Textos de las Pirámides, representa a las fuerzas maléficas y las tinieblas que habitan en el Más Allá. En la mitología egipcia, Apofis fue un demonio indestructible que residía en el cielo en forma de serpiente y que diariamente, mañana y noche, atacaba la barca celeste de Re. Apofis, símbolo de las fuerzas hostiles, llegó a identificarse con Seth. El mismo término (apep) equivale a "espalda" y a "banco de arena". Lógicamente la barca de Re debía evitar los escollos arenosos; por tanto, debía evitar a Apofis, manteniendo el orden cósmico, el Maat. Apofis es una serpiente indestructible y poderosa a la que había que contener. Sin embargo, nunca será aniquilada sino simplemente dañada o sometida, ya que de otro modo el ciclo normal solar no podría llevarse a cabo diariamente y el mundo perecería. Es necesario que el mal exista para que el bien pueda existir igualmente. Las serpientes en Egipto, siempre fueron un símbolo de las fuerzas ctónicas. Apofis es una divinidad negativa que no aparece con el nombre de Apofis hasta el Primer Período Intermedio. La relación de Apofis con Seth se desprende del carácter nefasto de este dios, llevado al Más Allá. Su relación con Atum está referida al aspecto de este dios cuando todavía se encontraba en las aguas caóticas y primordiales. Siendo por tanto, una dualidad entre el dios antes y después de haber establecido la creación. Su indestructibilidad queda de manifiesto en los textos, los cuales presentan al gato de Heliópolis decapitando a la serpiente con un afilado cuchillo o siendo arponeada por los defensores del sol. No obstante, ésta vuelve a regenerarse una y otra vez para atacar de nuevo a la barca solar. Este es uno de los motivos por los cuales, en ocasiones, los cielos se tiñen de rojo, por la sangre que emana de la serpiente Apofis herida (también puede ser la sangre de los difuntos condenados y decapitados por el dios Shesmu). De igual modo, los teólogos interpretaron los eclipses como obras maléficas de Apofis en su lucha en el Más Allá, y en este aspecto podría estar relacionada con Seth y con los dioses Jentiirti y Jentienirti. Un curioso texto recogido en Esna, menciona a Neit como madre de Apofis. En el texto se ha grabado el momento en el que la diosa creadora del mundo, escupe sobre las aguas primordiales provocando el nacimiento de la terrorífica serpiente. Existía un tratado mitológico denominado "Libro de la destrucción de Apofis", recogido en el Papiro Bremmer-Rind. Su iconografía era la de una serpiente muy grande, de 16 m o más. Todas las serpientes eran su encarnación, excepto la cobra, que era solar por naturaleza ya que representaba el ureo. También podía ser representada como un cocodrilo. No tenía centros de culto.
 
Volver