Palades
Doncellas consagradas de un modo infame a Júpiter, en la ciudad de Tebas en Egipto. Las escogían de entre las más hermosas y de las familias más nobles. De este número sacaban una virgen, que tenía la libertad de conceder sus favores a quien más le gustase, hasta que llegase el estado nubil, en cuya ocasión la casaban, pero antes la lloraban como muerta.

