Palatino
Sobrenombre de Apolo. Habiendo Augusto adquirido el monte Palatino, cayeron rayos sobre una porción de terreno que había comprado. Consultados los adivinos, dieron por respuesta que aquel lugar había sido reclamado por un dios. El príncipe hizo edificar un templo a Apolo, del mármol más exquisito, añadiéndole un pórtico y una biblioteca. Esta no solamente estaba destinada a comunicar útiles conocimientos a los sabios, sino que llegó a ser como una academia, o punto de reunión de todos los literatos, donde había jueces que examinaban las obras de poesía que salían a la luz. Las que eran consideradas dignas de transmitirse a la posteridad, se las colocaba con mucha distinción, añadiéndoles el retrato de su autor.

