Panda

o Pántica. Los romanos tenían dos divinidades de este nombre. Llamaban Panda a la primera porque se le consideraba como diosa protectora de los viajantes. Era venerada muy particularmente, y la invocaban cuando el viaje ofrecía algún peligro, o bien cuando el lugar a dónde se dirigían presentaba difícil acceso. La segunda era la paz, o la diosa de la paz, y le daban este nombre porque abría las puertas de las ciudades. Elio, citado por Varrón Marco Terencio, creía que Panda y Ceres era una misma divinidad y que el nombre de Panda derivaba de "Pane dando", porque daba el pan a los hombres, y porque lo presentaba a los que entraban en su templo. Varrón, Marco Terencio distingue la una de la otra y hace derivar Panda de "pandere" = abrir. Ver, Empanda.
 
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