Proconeso
Nombre de una de las islas más grandes de la Propóntide, cerca de la ciudad de Cícico. Asimismo fue el nombre de la capital de dicha isla, actualmente conocida como Marinara Adasi "isla de Mármara", en turco. Durante la antigüedad clásica fue colonizada por milesios (siglo VII a.C.) y samios y allí nació el poeta Aristeas. Estrabón dice que esta isla se hallaba "en la travesía costera desde Pario a Príapo". Pero en realidad se encontraba pasado Príapo en dirección este. La ciudad, de igual nombre que la isla se encontraba en el sur. En el año 493 a.C., la ciudad fue asolada por una flota de barcos fenicios, aliados del rey persa Darío I. En el año 410 a.C., una flota ateniense, al mando de Alcibíades, conquistó la isla. En 360 a.C. fue ocupada por los cicicenos y su población fue trasladada a Cícico. Después, se tienen noticias de la presencia romana. Proconeso aparece en los documentos de los primeros cristianos y de allí salieron, al menos, seis obispos, uno de ellos, el obispo Juan de Proconeso, asistió al concilio de Éfeso del año 431. Aunque no hay noticias fehacientes, se supone que allí vivió san Timoteo, durante el siglo VI, y que fue el santo-patrón de la isla. Proconeso es y fue famoso por la calidad de su mármol blanco, con suaves vetas azules, que se exportaba a todas las zonas circundantes. Su mayor apogeo tuvo lugar durante la época helenística, cuando se utilizó en la desaparecida Tumba del rey Mausolo de Halicarnaso y numerosas construcciones de Éfeso y Misia. En la Edad Media, el mármol de Proconeso se exportaba a toda Europa oriental, Próximo Oriente, Crimea, Asia Menor, Grecia, Italia, sur de Francia... y por supuesto los numerosos edificios suntuarios de Constantinopla. Se supone que este mármol llegó a ser tan apreciado que dio nombre al mar que bañaba la isla; así, la Propóntide pasó a llamarse "Mármora" y, de allí, mar de Mármara. Durante la época bizantina fue un lugar frecuente de destierro para eclesiásticos, destacando personajes como el monje Esteban el Joven o el mismo patriarca de Constantinopla, san Nicéforo; también san Gregorio Decapolita, san Nicolás Studita y el patriarca san Ignacio. Las canteras de mármol proconesio siguen explotándose y la actual población de Palatia parece ser el emplazamiento original de la antigua capital.

