Ser de la mitología castellana, que algunos creen que es un posible descendiente de alguna antigua deidad, de la misma fama que el "Tío Lobo", la " Mano negra" y el "Camuñas". Al Bú se le daba la figura de un gigantesco búho antropomorfo de color negro y grandes alas, primo hermano de la lechuza, que se bebe los aceites de las iglesias. De enrojecidos ojos, grandes como platos soperos, que paralizan de terror a sus víctimas. Su pico es afilado como cuchillas y sus garras son como trampas loberas de donde es imposible huir. Entraba por las ventanas para llevarse a los niños despiertos a su escondrijo, normalmente oscuras grutas en encinares. Era costumbre que en noches cerradas, en las que los niños díscolos no querían dormir, las madres y abuelas abrieran las ventanas de las habitaciones y a grandes voces, llamaban al "Bú" para que acudiera. Se encuentra mención a este ser en distintos cantares castellanos. En toponimia, encontramos "El cerro del Bú" en los montes de Toledo, donde se encuentran unos yacimientos arqueológicos de la edad del Bronce. Este lugar ha sido inspiración de muchas leyendas, entre ellas que ahí se encuentra las puertas del infierno o la fantástica Cueva de Hércules. En la provincia de Ciudad Real, en las proximidades de Alcolea de Calatrava, se encuentran también las "Peñas del Bú".
 
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