Mairu

(pl. Mairuak, en euskera), también llamados Intxisu (ak) en el valle del Bidasoa. Literalmente quiere decir Moros (Ver). En este aspecto hay que apuntar que en muchas partes de España se denomina genéricamente Moros a los seres mágicos, como por ejemplo a las encantarías o hadas pirenaicas aragonesas, que también se les denomina moras o moricas. Eran, según la mitología de País vasco, gigantes constructores de dolmenes. A los Mairu se les atribuye la construcción de ciertos dolmenes y cromlechs como los de Ibañeta de Zugaramurdi, los de Oyarzun, los de Buluntsa. En Mendive, tales construcciones se deben a las compañeras femeninas de los maide, es decir, a las lamias. En Oyarzun llaman intxitxu a los constructores de los cromlechs de la región y dicen que son cementerios de estos genios. Como en el cromlench designado Mairubaratz (cementerio de Mairu), podríamos pensar que Maide, Mainde, Maire y Mairu tienen quizás un origen común y que Intxitxu, genio maculino correspondiente a la lamia y a sorgin, es otro de los topónimos Maide. En Oyarzun existe una cueva cuyo nombre deriva de Maidazulo a Intxitxu a Mairi a Mairu. Se unen a personajes que con este nombre figuran en varias leyendas de la Baja Navarra, de Laburdi y del extremo oriental de Guipúzcoa, con tales funciones. En otras zonas del país estas labores van asociadas a otros nombres: mairi, maru, mooru, moro, jentil, maide, lamina, sorguin. En otras áreas de la Europa Atlántica es también creencia la llegada de "gentes del sur", con la ciencia de construir monumentos megalíticos. Hay leyendas en que el brazo desecado o un hueso del brazo de Mairu aparece con virtudes misteriosas. Su nombre es Mairu-beso o brazo de Mairu, más concretamente un hueso del brazo del niño muerto sin bautizar. En las narraciones el protagonista utiliza ese hueso como tea para alumbrar de noche y a veces para adormecer a los habitantes de la casa donde la antorcha se halla encendida. Esta leyenda es conocida, por lo menos, en la región de Garazi. Pero los relatos en los que figuran individuos que se sirven de huesos humanos para alumbrar de noche también se ve en otros lugares como Ataún (Guipúzcoa) y Meñaca (Vizcaya), por ejemplo.
 
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