Olentzero

u Olentzaro. Personaje de la tradición navideña vasca. El olentzero es un carbonero mitológico que trae los regalos el día de Navidad en los hogares vascos. Se trata de una tradición arraigada en las montañas de Navarra y Guipúzcoa, y partes de Alava cuyo origen parece estar en la zona de Lesaca, y que se ha popularizado en el País Vasco, considerado como parte ineludible de las Navidades en todos los territorios de cultura vasca. La denominación más común de este personaje es la de olentzero tal y como se utiliza en Guipúzcoa. En Navarra recibe las denominaciones de olentzaro, orantzaro (en la zona de Berruete y Leiza) y onontzaro en la zona de Larráun. Aunque también se le llama orentzero y gomentzaro. El olentzero es un carbonero que se representa como un hombre grueso, desarrapado, manchado de carbón, de buen comer y borrachín. Su singular característica es que vive aislado de la sociedad dedicado a hacer carbón vegetal en el bosque gustándole comer y beber bien y cada invierno baja de las montañas a los pueblos. En la localidad Navarra de Betelu se decía en la antigüedad que tenía 365 ojos. La hipótesis más extendida es que el origen de olentzero es anterior a la cristianización del País Vasco y que debe ser ubicado dentro de las celebraciones del solsticio de invierno. Hay constancia de la existencia en el territorio vasco de la conmemoración del solsticio de invierno y el renacimiento de la naturaleza y del sol. En esta línea, el aspecto desarrapado, descuidado y viejo del personaje simbolizaría el tiempo pasado y su quema, manera habitual en la que terminaba el pasacalles del día de Nochebuena, representa la destrucción de toda relación con el "tiempo viejo" y el recibimiento de un nuevo tiempo. Esta hipótesis esta relacionada con costumbres locales similares. En Álava, Navarra, La Rioja y la comarca burgalesa de La Bureba, el día anterior de Nochevieja viene un hombre que tiene "tantos ojos" como días del año y el día de Nochevieja "tantas narices" como días del año. En Larráun denominan al olentzaro "el hombre de los 366 ojos". El cristianismo adaptó las costumbres locales anteriores a sus nuevas creencias. El personaje del olentzaro se habría convertido en el anunciador de la noticia del nacimiento de Jesús, como también lo hicieron los jentiles, que coinciden con el olentzero en el tipo de vida aislado que mantienen. Se dota al personaje de un significado cristiano y hogareño acorde con las enseñanzas de la iglesia católica. Desde la representación del "tiempo viejo" hasta la actual encarnación del bonachón carbonero que hace regalos a los niños se ha producido una evolución muy profunda. La mayor parte de la misma se ha realizado en la última parte del siglo XX. El personaje de leyendas relacionadas con el sincretismo entre la mitología vasca y las tradiciones cristianas locales: un gigante o jentil que se convierte al cristianismo, da paso a las versiones más modernas de un carbonero que vivía en el monte y al que no le gustaban nada los niños. Cuando bajaba al pueblo a vender el carbón los niños se escondían de él. En el siglo XX la figura de olentzaro incorporó elementos de las tradiciones de Papá Noel-Santa Claus y de los Reyes Magos, convirtiéndose en un personaje que el día de Navidad trae regalos a los niños. Su historia se ha enriquecido con relatos e iconografía contemporánea. Unas versiones inciden más en los aspectos cristianos de su historia; otras eliminan los aspectos religiosos, pero conservan los mágicos, y otras suprimen todos los aspectos sobrenaturales de su historia, de forma que puede ser seguido por otras religiones e incluso por ateos. Hay versiones que lo convierten en un embajador de buena voluntad y espiritualidad, mientras la publicidad comercial incide en el aspecto de los regalos materiales. Además, algunos grupos inciden en los aspectos de la nacionalidad y la cultura vasca de la tradición, mientras otros los evitan. La versión tradicional lo suele presentar sucio, y fumando en pipa, aunque muchas veces, especialmente para el comercio, se crean muñecos de olentzero limpios y sin tabaco. Hay quien lo considera una figura burlesca, y otros venerable. Así la canción tradicional del Olentzero, que en muchas versiones lo describe como entendimendu gabea "sin entendimiento", en otras versiones lo proclama entendimentuz jantzia "(re)vestido de entendimiento". Una de las funciones actuales del olentzero es muy similar a la de los Reyes Magos, Papá Noel o el niño Jesús: los niños escriben sus cartas al olentzero pidiéndole regalos, se las dan a sus padres, y algunos de estos regalos aparecen en casa en la mañana de Navidad. En el País Vasco y Navarra la mayoría de municipios celebran un desfile o cabalgata de olentzero la víspera de Navidad, otros que celebran una cabalgata de Reyes la tarde del 5 de enero, y otros que celebran ambas. Como excepción, en Ermua (Vizcaya) el desfile de recepción del olentzero se realiza el 31 de diciembre, aunque la Cabalgata de Reyes se efectúa en la fecha habitual. En dichos desfiles el olentzero puede aparecer representado por un muñeco o por una persona vestida del carbonero. Es costumbre que grupos de vecinos paseen un muñeco caracterizado de olentzero, con la cara manchada de carbón, ropa tradicional, chapela, pipa, un saco con regalos, con vestimenta típica vasca, por las calles en Nochebuena, cantando y pidiendo dinero para algún colectivo humanitario, social o para sus propias actividades de ocio. Como despedida a este personaje, en eventos especiales es común incinerar al muñeco al finalizar, bien en la misma tarde-noche de Nochebuena, bien después de las navidades. La imagen del olentzero es un elemento característico y frecuente en la decoración navideña de establecimientos y mobiliario urbano en el País Vasco y Navarra. Ver, Jentilak.
 
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