Juegos Panhelénicos

Entre todos los juegos griegos que despertaban la ambición de los atletas, había algunos cuyo renombre sobrepasaba las fronteras de un Estado, para extenderse por todo el mundo helénico. Cuatro, entre ellos, atraían particularmente a las multitudes: los de Olimpia, de Delfos, del Istmo y de Nemea. Por la brillantez de sus fiestas, por la calidad de los concurrentes que se enfrentaban en ellos, por el número y la variedad de los espectadores, merecían verdaderamente el nombre de juegos panhelénicos con el cual se les designa ordinariamente. Para los vencedores en esas competiciones gloriosas, Píndaro compuso las odas triunfales o epinicios, que son los únicos testimonios completos de su genio poético que se han conservado y que los editores antiguos dividían ya, en función de los diversos concursos, en Olímpicos, Píticos, Ístmicos y Nemeos. Ver, Fiestas griegas.
 
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