Curador de las aguas
Un problema grave que interesaba no solamente al funcionamiento de los baños públicos, sino a la seguridad misma de Roma, era el abastecimiento de agua de la ciudad, cosa que ocupó frecuentemente la atención de los poderes públicos. Tenemos la suerte de estar informados de una manera muy exacta respecto a este gran servicio público gracias a un tratado redactado por uno de los "curadores de las aguas", Sextus Julius Frontinus. Este personaje, un senador de alto rango amigo de Plinio el Joven, recibió de Trajano el encargo de reorganizar totalmente las conducciones y la distribución del agua. Él mismo nos explica cómo bajo la República este cuidado había pertenecido a los censores. Desde Augusto había sido casi asumido por la familia principis, es decir, por las gentes del emperador. Bajo la dinastía julio-claudia, el curador, de rango senatorial, había cedido el lugar a un procurador de rango ecuestre, simple administrador nombrado por el príncipe y dependiente unicamente de él. Devolviendo al curador la dirección efectiva del servicio, Trajano restituyó al Senado una de sus prerrogativas, al mismo tiempo que subrayaba la importancia que revestía a sus ojos tal función.

