Historiadores latinos

La historia empieza en Roma por ser tradición oral: leyenda y epopeya, archivos oficiales (Fastos y Anales) o privados (elogia). Responde a ciertas líneas del carácter romano: gusto jurídico, sentido de la precisión, civismo y gusto de la erudición. Los primeros historiadores escriben en griego o son de cultura griega (Fabio Píctor). Los siete libros, hoy día perdidos, de los orígenes de Catón, escritos en latín, se referían a Italia entera y constituían un ensayo de explicación de su historia, pero daban especial importancia al ejemplo moralizador. Entre los analistas (que narran los acontecimientos año por año), se citará, además de Q. Fabius Pictor, L. Calpurnius Piso, Censius Alimentus, etc.. Entre los principales historiadores: César, Salustio, Tito Livio, Tácito. Los otros historiadores son eruditos, moralistas o compiladores: Veleio Patérculo (Historia Romana); Valerio Máximo (Hechos y dichos memorables); Quinto Curcio (Historia de Alejandro Magno); Suetonio (Vida de los doce Césares); Floro (Las guerras de Roma); Justino, abreviador de las Historias Filípicas de Trogo Pompeyo; los seis autores de la Historia Augusta; Aurelio Víctor (Los Césares), y Eutropio (resumen de historia romana). Amiano Marcelino es el último historiador de valor. Los escritores cristianos han reflexionado igualmente sobre la historia romana, buscando su interpretación.
 
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