Altar de Pérgamo

En la corte de los atálidas, Eumenes II hizo erigir un altar en honor de Zeus Sóter y Atenea Nicéforos, cuyo friso estaba decorado con magníficos relieves representando una Gigantomaquia. Es quizá el más importante de los altares monumentales griegos. Este altar de mármol, fue creado entre 164 y 156 a.C.. Tiene 9,66 m de altura. Sobre cinco escalones se yergue una imponente base que está dividida en la zona lisa del zócalo y la zona del friso, de 2,30 m de altura, rematado por una cornisa muy sobresaliente y con dentículo. En el lado occidental, una escalinata de casi 20 m de ancho corta la base, que en un principio tenía forma casi cuadrada y que conduce a una columnata; ésta rodea toda la estructura superior. Sobre las delicadas columnas jónicas de basas perfiladas y coronadas con una cornisa se erigían antaño numerosas acroteras: figuras de dioses, grifos, centauros y caballos. Interrumpida tan sólo por la escalinata, la base del altar estaba rodeada por un friso en relieve de 120 m de longitud. Además del friso del Templo de Atenea del Partenón, en Atenas, éste es el más largo relieve del mundo helénico; representa la lucha entre dioses y gigantes, un tema mitológico que refleja las luchas contra los Gálatas durante la época de los reyes de Pérgamo. El friso muestra la dramática lucha de más de cien figuras de tamaño mayor que el natural. Tanto dioses como gigantes están representados en un momento de enorme esfuerzo físico, y sobre todo en los vencidos se perciben tensiones emocionales y sufrimiento; la anatomía del dolor se ha traducido en un cuadro de evidente realismo. Estos relieves, hallados durante las excavaciones efectuadas por el arqueólogo alemán Carl Humann en 1871, fueron llevados a Berlín, donde se reconstruyó lo que podría haber sido el altar completo, y hoy se exhibe en el Pergamun Museum.
 
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