Sínodos de Cartago

o Conferencia de Cartago. Reciben este nombre los sínodos que la Iglesia cristiana llevó a cabo durante los siglos III, IV y V, en la ciudad de Cartago. Los más importantes fueron: )o( En mayo de 251, un sínodo reunido bajo la presidencia de Cipriano, consideró el tratamiento a dar a los lapsi, al excomulgado Felicísimo y a otros cinco obispos novacianos (rigoristas), y declaró que los lapsi debían tratarse, no con severidad indiscriminada, sino conforme al grado de culpabilidad individual. Estas decisiones fueron confirmadas por un sínodo de Roma en el otoño del mismo año. Otros sínodos cartagineses sobre los lapsi se celebraron en 252 y 254. )o( Dos sínodos, en 255 y 256, que se celebraron presididos por san Cipriano, se pronunciaron en contra de la validez del bautismo de los herejes, enfrentándose con Esteban I, obispo de Roma, que mantenía lo contrario. Durante algún tiempo las relaciones entre romanos y africanos se vieron muy alteradas. )o( En 348 un sínodo de obispos ortodoxos que se había reunido para grabar su gratitud por la represión oficial efectiva de los circumcelliones (donatistas), se declaró en contra de los bautismoa en el nombre de la Trinidad. )o( La Conferencia de Cartago, celebrada por encargo del emperador Honorio en 411 con el objetivo de terminar el cisma donatista, aunque no fue estrictamente un sínodo, fue uno de las reuniones más importantes en la historia de los Estados de África, y de toda la Iglesia Católica. Fue presidida por Marcelino de Cartago, que falló a favor y dio lugar a la violenta represión de los donatistas. )o( El 1 de mayo del 418 un gran sínodo (san Agustín lo llama un Consejo de África), se reunió bajo la presidencia de Aurelio, obispo de Cartago, para actuar en relación con los errores de Celestio, un discípulo de Pelagio. )o( Dos sínodos, uno en 419 y otro en 424 se reunieron con motivo de las apelaciones a Roma. )o( Ver, Sínodos y Concilios.
 
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