Juturna
o Yuturna. Su nombre, en época remota, se escribía Diuturna en lugar de Juturna. Es una ninfa de las fuentes que, en su origen, era honrada en las márgenes del Numicio, cerca de Lavinio. Después, con el predominio de la ciudad y la decadencia de la Liga Latina, su culto fue trasladado a Roma, y se dio el nombre de "Cuenco de Yuturna" a una fuente situada en el Foro Romano, no lejos del templo de Vesta y junto al de Cástor y Pólux, de las cuales se decía que era hermana. Se servían de sus aguas para los sacrificios, sobre todo en los de Vesta, para los cuales estaba prohibido el servirse de otra: llamábase agua virginal. Como la mayor parte de las diosas de las fuentes, Yuturna pasaba por ser una divinidad salutífera. Se le había levantado un templo en el Campo de Marte, en una región pantanosa e impregnada de agua, antes de que los trabajos de Agripa, en tiempo de Augusto, consiguieran desecarla. Los poetas de la época imperial hacen de Yuturna una hija del rey mítico Dauno y hermana de Turno, el enemigo de Eneas. Virgilio la presenta participando en la lucha al lado de su hermano. Amada en otro tiempo por Júpiter, ha recibido de él, en recompensa, el don de la inmortalidad, y reina sobre las fuentes y las corrientes de agua del lacio. Ovidio alude a la misma leyenda de los amores de Júpiter y Yuturna con ocasión de la historia de Lara y de los Lares (Ver, Lara). Cuenta cómo la ninfa se ocultaba de mil maneras para escapar a la pasión del dios, hasta que al fin Júpiter reunió a todas las ninfas del Lacio y les pidió su ayuda para coger a la fugitiva. Finalmente, en una leyenda oscura, Yuturna aparece como la esposa del dios Jano y madre de Fonto, el dios de los manantiales. Fue venerada muy particularmente por las doncellas y las demás mujeres. De las unas para obtener un pronto y feliz casamiento, y de las otras para obtener un parto favorable. Ver, Jano, Fons.

