Tritón
En sentido estricto, Tritón es un dios marino análogo a Nereo, Glauco, Forcis, etc. Generalmente se considera que es hijo de Posidón y de Anfitrite. Tiene por hermana a Rode. Aunque su morada habitual sea el mar, Tritón se considera a veces, en las leyendas tardías, como el dios del lago Tritonis, en Libia. En este caso se le atribuye una hija, Palas, compañera de juego de Atenea, y que fue muerta accidentalmente por ésta. La tradición conoce otra hija de Tritón, una sacerdotisa de Atenea llamada Tritea, que fue amada por Ares y tuvo de él un hijo, Melanipo. La leyenda hace intervenir a Tritón en la expedición de los Argonautas. Apareciéndose bajo los rasgos de Eurípilo, dio un puñado de tierra a Eufemo como presente de hospitalidad, e indicó a los navegantes la ruta que debían seguir para llegar al Mediterráneo. Tritón aparece también en una leyenda local beocia, en Tanagra. Se contaba que en una fiesta de Dioniso, las mujeres del país se bañaban en un lago, y que durante su baño, Tritón las había acometido. Pero, atendiendo a sus ruegos, Dioniso había acudido en su auxilio, obligando a Tritón a huir. Se decía también que este dios se entregaba a depredaciones al borde de su lago, llevándose los rebaños, etc., hasta que un día fue abandonada en la orilla una jarra de vino. Tritón, atraído por el olor, acercóse, bebió y se quedó luego dormido en el mismo lugar, lo cual permitió matarlo a hachazos. De este modo se interpretaba "racionalmente" la victoria de Dioniso sobre el dios marino. El nombre de Tritón se aplica con frecuencia no a una sola divinidad, sino a toda una serie de seres que forman parte del cortejo de Posidón. Tienen la parte superior del cuerpo parecida a la de un hombre. Su parte inferior es la de un pez. En el mundo clásico, los tritones estuvieron, en un principio, dotados de una sola extremidad marina. Desde el siglo IV a.C. sufrieron un proceso de metamorfosis por el cual adquirieron una extremidad marina bífida, semejante a la de los gigantes. Es digno de señalar, asimismo, que en los repertorios ornamentales más habituales en los frescos de las pinturas pompeyanas, las figuras de tritones y tritonisas presentan habitualmente extremidades marinas dobles porque, de este modo, sus formas sinuosas resultaban muy aptas para adecuarse a los más variados marcos compositivos. Generalmente, se les representaba soplando en conchas que les servían de trompa o en caracolas capaces de emitir un sonido tan profundo que era oído en cualquier rincón de la Tierra. Ver, Miseno.

