Valeria
En el curso de una epidemia que asoló la ciudad de Falerios, un oráculo ordenó, para hacer cesar la plaga, que cada año se sacrificase una virgen a Juno. El sacrificio fue consumado, pero un año la suerte designó como víctima a una doncella llamada Valeria Luperca. En el momento en que ella misma se disponía a clavarse la espada, junto al altar, apareció un águila, que le arrebató el arma, dejó caer un bastoncito al lado del martillo ritua! que había sobre el altar y se alejó, soltando la espada sobre una ternera que estaba paciendo en un prado cercano. Valeria comprendió las instrucciones del ave. Sacrificó la ternera, se llevó el martillo y tocó con él a los enfermos atacados de la peste, lo que los curó en el acto.

