Imperio de Akkad

Mesopotamia fue un país abierto a influencias exteriores. El desarrollo alcanzado por las comunidades urbanas del área atrajo a poblaciones seminómadas vecinas. Desde mediados del III milenio grupos semitas procedentes del desierto arábigo alcanzaron la Mesopotamia baja y asimilaron rápidamente la cultura sumeria allí existente. Aprovechando la rivalidad existente entre las distintas ciudades-estado sumerias, algunos semitas lograron incluso infiltrarse en la administración real y ocupar puestos de cierta responsabilidad, reservados a personas de confianza. En Kish, un semita habría alcanzado el puesto de "copero" del rey Urzababa, destronando posteriormente a éste y adoptando el nombre de Sargón (Sharrukin, "el rey legítimo"). Sargón I inauguró una nueva dinastía, estableció una nueva capital del reino en Akkad (aún no localizada) e incluso construyó o, al menos, puso las bases para la construcción del primer imperio mesopotámico acabando con las seculares disputas por la hegemonía entre las distintas ciudades. No obstante, la figura de este rey es oscura antes de su acceso al trono ca.2.334 a.C. y aparece vinculada a un ciclo mítico que implica a otros grandes personajes de la antigüedad como Moisés, Ciro, Rómulo, etc. Todos ellos fueron objeto de mitos, de corte redentorista, constituidos por los siguientes elementos comunes: origen oscuro, salvación milagrosa, niñez o adolescencia sombría, destino universalista y salvador de su pueblo. En correspondencia con ello, Sargón sería hijo de una sacerdotisa que, obligada a mantener su virginidad, se deshizo del niño arrojándolo al Éufrates en una cesta de cañas. Akki, el barquero, lo recogió y crió como si fuera su hijo. Pero ya adolescente fue visitado por Isthar, divinidad que le concedió su amor y el poder sobre los hombres. De este relato legendario es preciso extraer el fondo de verdad que estos hechos enmascaran. Probablemente, el futuro "Sargón" ni siquiera pertenecía a la nobleza de la ciudad de Kish, por lo que resulta difícil aceptar que llegara a ser "copero mayor" del rey, cargo reservado a personas de su absoluta confianza. Más bien parece que se trate de una simple usurpación, que el mito pretende encubrir. El contexto político es sin duda de rivalidad entre las distintas ciudades. El secular contencioso entre Lagash y Umma por el control de los territorios limítrofes se había saldado con la imposición de Lugalzagessi de Umma, que consiguió controlar el área meridional del país. Pero esta hegemonía debió enfrentarle con el rey de Kish, que dominaba el área septentrional. El usurpador adoptaría el nombre de "rey legítimo" para hacerse acreedor de la titulatura real ante otros reyes y nobles sumerios. Derrotado Lugalzagessi, Sargón dominó políticamente en todo el país y tomó los títulos de "rey de Akkad" (por oposición a Sumer), "rey de Kish" (por su ascendencia y legitimación de la soberanía) y "rey del país" (por la unificación política de la Mesopotamia Baja en manos de un solo soberano, pero bajo la protección del dios Enlil de Nippur, legitimador de la hegemonía. Sin embargo, la obra política de Sargón I de Akkad superó a la de sus contemporáneos en muchos aspectos: puso las bases del primer "imperio centralizado" en Mesopotamia, que abarcó también regiones extramesopotámicas como Elam y Subartu; consolidó el poder monárquico completando el proceso de laicización ya iniciado durante el período Protodinástico; reformó la composición del ejército procurando un desplazamiento más rápido de las tropas; reforzó la administración palacial, que llegó a disponer de unos 5.500 "funcionarios reales". De este modo Sargón I pudo jactarse de dominar un territorio que se extendía desde el "Mar Superior" (el Mediterráneo) hasta el "Mar Inferior" (el Golfo Pérsico) incluyendo el "imperio" de Ebla, la costa mediterránea asiática y parte de Anatolia. Pero en realidad el dominio político efectivo se redujo al "centro" del Imperio, ubicado entre el área septentrional de Sumer y las ciudades de Mari y Assur, en los cursos medios de Éufrates y Tigris, respectivamente; en el resto, en cambio, se ejerció un control por razones comerciales, sin que se suprimieran las instituciones políticas allí existentes; todo lo más se reforzaron los enclaves estratégicos con guarniciones militares, a fin de garantizar a Mesopotamia el abastecimiento de las materias primas necesarias para su desarrollo (metales, madera, piedra, productos suntuarios) procedentes de la "periferia", donde confluían las diversas rutas comerciales que atravesaban Mesopotamia en varias direcciones. Pero este proyecto imperialista de Sargón exigía un rígido control fiscal y ante todo contar con la lealtad de las poblaciones sometidas. Sus sucesores tuvieron ya que afrontar la rebelión de Elam y Subartu (Asiria), aunque el "imperio" se recuperó eventualmente bajo el reinado del nieto de Sargón, Naram-Sîn, gracias a una enérgica política de reconquistas. Pero este soberano se vio obligado a divinizarse proclamándose "dios de Akkad", recurso que pretendía encubrir la evidente debilidad interna de la monarquía. Sharkalisharri, un hijo de éste, tuvo que enfrentarse contra coaliciones promovidas por los estados sometidos, que contaron además con el apoyo de nuevos pueblos inflitrados en el área: los "martu" o "amurru", en el oeste, y los "qutu" o "guti" procedentes de las vecinas montañas de Los Zagros, en la parte meridional del país. Ver, Reyes semitas de Asiria, Dinastía de Akkad, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.
 
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