Plutarco
(L. Mestrio Ploutarchos) (ca.46-ca.121). Biógrafo griego y filósofo moralista procedente de Queronea, en Beocia, donde vivió la mayor parte de su vida. Sin embargo. Plutarco se educó en Atenas y por motivos políticos o culturales en su madurez, visitó Italia y Egipto. Era hijo de Autóbulo y nieto de Lamprias, a los que introdujo como personajes en sus diálogos. Durante el reinado de Domiciano, Plutarco impartió conferencias sobre filosofía en Roma, donde hizo amistades influyentes: su patrono, el antiguo cónsul L. Mestrio Floro, de quien Plutarco tomó el nombre al adquirir la ciudadanía romana como L. Mestrio Plutarco; C. Minucio Fundano, Q. Sosio Senecio y el sirio-ateniense Filopapo. Al igual que este último, Plutarco era un enamorado de Atenas. Ca. 90 fue elegido sacerdote del santuario de Delfos, cuya influencia acrecentó, siendo recordado allí, posteriormente, con un busto dedicado por los delfios y queroneos. Plutarco creía piadosamente en los dioses y en la colaboración entre Roma y su maestra Grecia. Puede que Plutarco desempeñara una procura en Acaya, aunque no hay pruebas de ello. Hacia el final de su vida fue magistrado en Queronea. Plutarco fue un escritor prolífico que compuso más de 200 libros. De ellos se han conservado la mayor parte de las biografías y muchas obras de miscelánea: cincuenta Vidas compuestas por veintitrés pares de vidas paralelas de famosos griegos y romanos de la talla de Alejandro y César, Alcibíades y Coriolano, Demóstenes y Cicerón, Teseo y Rómulo, que incluye diecinueve comparaciones, y otras cuatro vidas, incluidas las de dos emperadores, Galba y Otón. Estas biografías no son meros relatos de las vidas de los hombres siguiendo una línea histórica: fueron escritas con una intención moralizante para presentar ejemplos útiles de comportamiento para ser seguidos por los lectores, o ejemplos de lo que debían evitar. Plutarco era muy aficionado a recoger ciertas facetas de las vidas de los personajes: su educación, la entrada en la vida pública, sus puntos álgidos, sus cambios de fortuna y los últimos años. Le gustaba introducir anécdotas, especialmente aquellas que revelaban el carácter del personaje. En consecuencia, la utilidad de las Vidas para los historiadores es limitada. El resto de sus obras, tituladas libremente Moralia o Ensayos morales, es muy variado en su temática: hay encomios retóricos de grandes ciudades y ruegos al buen comportamiento; hay consejos para los jóvenes, consejos sobre el matrimonio y una consolación escrita para su mujer con ocasión de la muerte de su hija. Escribió nueve libros de Charlas de sobremesa sabias y cultas. Plutarco fue platónico, aunque su forma de escribir parece más aristotélica: sus diálogos tienen tendencia a los largos discursos y a menudo él participa en ellos. Plutarco se interesó por las profecías y situó en Delfos cuatro diálogos en los que expone sus puntos de vista filosóficos y religiosos. Su objetivo parece el de reconciliar el monoteísmo de Platón con los cultos tradicionales griegos, de los que era devoto. Aunque Plutarco era buen conocedor de la historia romana, su conocimiento del latín debía de ser escaso, y demuestra poco conocimiento de la literatura latina. Plutarco escribió ensayos críticos sobre la filosofía estoica y epicúrea. En "Sobre la malignidad de Heródoto", Plutarco ataca al historiador por su relato hostil sobre Tebas en la guerra contra los persas. Dentro de su colección de obras se incluyeron varias obras espurias, algunas de ellas importantes por sí mismas: sobre la educación, sobre el destino en el pensamiento platónico y sobre la música. Plutarco fue siempre un escritor muy popular, con un estilo gracioso y fluido, y tuvo mucho atractivo entre los profesores bizantinos. Sus obras conocidas son las Vidas de hombres ilustres y numerosos ensayos morales, históricos, etc., que fueron reunidos por Henri Estienne (Stephanus) y editados por primera vez en 1572 con el nombre genérico de Moralia. Estos últimos contienen saludables doctrinas y hechos curiosísimos, pero no han merecido la justa celebridad que gozan las Vidas Paralelas. Influyó en Montaigne y en Francis Bacon, y fue una importante fuente de argumentos para Shakespeare. Fue traducido al francés por Amyot en el siglo XVI y poco después al inglés.

