Pompeyo Magno

Gneo (Cnaeus Pompeius Magnus) (106-48 a.C.). General y político procedente del Piceno y sobrino nieto de Lucilio, sirvió bajo las órdenes de su padre, el cónsul Pompeyo Estrabón, en el asedio de Asculum en el 89, en las guerras sociales, y participó en su triunfo. Acusado de apropiarse ilegalmente del botín, Pompeyo fue defendido por los abogados más destacados, entre ellos Antistio, con cuya hija se casó. En el 86, Pompeyo se encontró con el estoico Posidonio, que le influyó profundamente durante la visita de este a Roma. Pompeyo fue legado en el ejército de Cinna en el 84, que se amotinó y mató a Cinna. En la primavera del 83, Pompeyo eligió unirse a la estrella ascendente de Sila, proporcionándole una valiosa ayuda con su ejército privado compuesto por tres legiones de sus clientes picenos. En el 82 apoyó la campaña de Metelo Pío en la Galia y en el norte de Italia contra los seguidores de Mario; seguidamente volvió al sur para ayudar a Sila en el asedio de Carrinas en Espoleto. Aunque había permitido a este huir, Pompeyo tendió una emboscada a una numerosa fuerza bajo el mando de Censorino y poco después masacró al ejército que el cónsul Papirio Carbón había dejado en Clusium tras su huida. Pompeyo llegó a Roma justo después de la batalla de Porta Collina y fue persuadido por Sila de que se divorciara de su esposa, Antistia, ahora huérfana, para casarse con la hijastra de aquel, Emilia, embarazada de su entonces marido. En el 82 se produjo en Roma una considerable escasez de comida, y Sila se apresuró a liberar las fuentes principales de grano: envió a Pompeyo a recuperar Sicilia y África. Con el rango de propretor y un ejército de seis legiones, Pompeyo navegó hacia Sicilia y capturó a Carbón cerca de Lilibeo: Pompeyo lo interrogó y ejecutó a pesar de que este había sido tres veces cónsul y había defendido a Pompeyo en su juicio en el 87. A continuación, en una campaña de cuarenta días, Pompeyo destruyó un gran ejército de Mario al mando de Ahenobarbo cerca de Utica y, con la ayuda de Bogud, expulsó al rey Iarbas de Numidia, reemplazándolo por Hiempsal. A pesar de la desaprobación de Sila, Pompeyo, que todavía no era senador, celebró un triunfo en marzo del 81 y adoptó el cognomen Magno (Magnus), a imitación de Alejandro Magno; de todas formas, Pompeyo fue apodado "el Joven Carnicero" por Helvio a causa de su afición a matar a sus conciudadanos. Tras la muerte de Emilia de parto, Pompeyo tomó en el 80 como tercera esposa a Mucia Tertia, hija de Escévola, Quinto Mucio, el famoso jurisconsulto, que sería la madre de sus tres hijos, Cneo, Sexto y Pompeya. En el 79, Pompeyo ofendió de nuevo a Sila con su abierto apoyo a la candidatura de Lépido al consulado del 78. En el 77, cuando Lépido estaba fuera de control, el Senado concedió a Pompeyo un mando especial para tratar con él por la fuerza. Pompeyo mató a Brutus en Regium (Regio Emilia) y, tras derrotar a Lépido en Cosa, lo obligó a navegar hacia Cerdeña, donde murió. Más adelante, en ese mismo año, Pompeyo fue enviado a Hispania con poderes proconsulares como gobernador de la provincia citerior u oriental, para ayudar a Metelo Pío contra Sertorio. Este último hizo fracasar el intento de Pompeyo de reunirse con Metelo Pío, derrotándolo en la batalla de Lauro (76); pero al año siguiente Pompeyo derrotó contundentemente a un ejército enemigo cerca de Valentia (Valencia), conquistó la ciudad y estableció contacto con Metelo en el sur. Pompeyo vio peligrar su vida en una derrota junto al Sucro, y la batalla cerca del Turia no fue decisiva. Pompeyo demostró su valor resistiendo a pesar de las adversidades, y su táctica de agotamiento tuvo finalmente éxito con la muerte de Sertorio en el 73. Pompeyo soportó un año más de dura campaña hasta someter a Perperna, el último líder de los partidarios de Mario. A su vuelta a Italia, en la primavera del 71, Pompeyo ayudó a Craso a acabar con los seguidores de Espartaco, y obtuvo su apoyo por su extraordinaria actuación para el consulado del 70 con Craso como colega. A pesar de que Pompeyo era demasiado joven, no era todavía senador ni había desempeñado los cargos necesarios, su reputación y amplio apoyo entre los caballeros y el pueblo le concedieron el cargo y un segundo triunfo, que celebró junto con Metelo. Pompeyo y Craso legislaron a continuación para derogar la modificación de los poderes tribunicios realizada por Sila y restaurar la censura. Pompeyo permaneció en Roma hasta el 67, cuando la ley de Gabinio le concedió un mando especial y superior contra los piratas durante tres años, una misión que resolvió en tres meses; a continuación permaneció en el este consolidando su trabajo. En el 66 se le asignó una nueva misión por medio de una ley especial presentada por Manilio: acabar con la guerra contra Mitrídates VI y su yerno Tigranes de Armenia, con el mando sobre una provincia que incluía Bitinia, Ponto y Cilicia, y poderes superiores sobre toda Asia Menor. Reemplazando a un descontento Lúculo, Pompeyo llegó a un acuerdo con Fraates III, el rey parto, y envió un ultimátum a Mitrídates, que fue rechazado. Pompeyo asedió a las tropas del rey en Dasteria (Nicopolis), y después de que este se evadiera, le tendió una emboscada y lo derrotó, de modo que Mitrídates huyó a Crimea. Pompeyo invadió a continuación Armenia e impuso una multa de 6.000 talentos al rey Tigranes II, privándole además de sus posesiones en Asia Menor. Pompeyo dejó a Afranio al cargo de Armenia, resolvió los asuntos del Cáucaso y pasó el invierno en Amisus. Durante el 64, Pompeyo bloqueó a Mitrídates en Crimea y a continuación dirigió su atención hacia los restos del imperio seléucida en Siria. Pompeyo pasó el invierno del 63-62 reorganizando los territorios orientales de Asia; creó dos nuevas provincias: Ponto-Bitinia y Siria, y proclamó "reinos clientes" de Roma a Capadocia, Galatia, Cilicia y Judea, tras la reposicion en este último del rey Hircano, trono que le disputaba su hermano Aristóbulo, tras un asedio de tres meses de Jerusalén (63), pero despojando a Judea de sus territorios no judíos. Se reforzó así el poder personal de Pompeyo con nuevos grupos clientelares, orientales, que se sumaron a los ya existentes en Hispania, Sicilia y África, a los que Pompeyo procuraría beneficiar con nuevos repartos de tierras, primero a través de una nueva lex agraria promovida por el tribuno Lucio Flavio. Pompeyo regresó a Roma, celebró un triunfo y licenció a su ejército. A pesar de que había duplicado los ingresos de las provincias, Pompeyo careció de apoyo para aprobar su ansiada legislación que concedía tierras a sus veteranos y ratificaba sus acuerdos en el este. La mayoría conservadora del Senado desconfiaba de él, y Catón trabajó duramente para obstaculizarlo. Pompeyo se divorció de Mucia por el adulterio de esta con César, pero en el 60 aquel acudió en su ayuda, reconciliándolo con Craso y formando el pacto oficioso conocido como primer triunvirato. En el 59, César fue cónsul y Pompeyo se casó con la hija de este, Julia, formando un matrimonio por amor a pesar de los treinta y cuatro años de diferencia de edad. César supervisó la aprobación de la legislación de Pompeyo. Sin embargo, Pompeyo había perdido su popularidad (parece que hubo una conspiración, sin éxito, para asesinarlo) y Clodio era una espina en su costado. En el 57, Pompeyo se aseguró el nombramiento para supervisar el suministro de grano durante cinco años con los poderes de procónsul. Además ayudó a Cicerón en su vuelta del exilio. Durante dos años de inactividad política (59-58), Pompeyo había fomentado un círculo de escritores y artistas y se había comprometido en la construcción y decoración de su nuevo teatro en el Campo de Marte. Se encontró con César y Craso en Luca en la primavera del 56, estando entonces de acuerdo en prorrogar su alianza cinco años más: Pompeyo y Craso fueron designados cónsules para el 55, y Pompeyo iba a gobernar las dos provincias de Hispania durante cinco años. Pompeyo ejerció su gobierno a través de oficiales subordinados (legados), mientras él residía en su casa a las afueras de Roma. Pero el triunvirato se destruyó con dos golpes: la muerte de Julia de parto en el 54 y la muerte de Craso en Mesopotamia en el 53. El año 52 comenzó sumido en el caos, sin cónsules, y cuando Milón asesinó a Clodio en enero, el Senado nombró a Pompeyo cónsul único "consul sine collega" con poderes para sanear la política, un hecho sin precedentes en la historia política republicana, lo que permitiría después a su contemporáneo Cicerón calificar dicha situación como un régimen de "principado", adelantándose varias décadas a la que habría de ser la solución política del desvirtuado régimen republicano. Pompeyo organizó el juicio de Milón, aprobó una nueva legislación contra la violencia y el soborno, y para prevenirlos aprobó una ley que exigía un lapso de cinco años entre una magistratura y un gobierno, y la presencia en persona del candidato a las elecciones. Estas medidas amenazaron la posición de César, al tiempo que ampliaban el mando de Pompeyo en Hispania por otros cinco años. Pompeyo, rechazando una nueva alianza matrimonial con César, se casó con Cornelia, la hija de Metelo Pío Escipión, nombrando a este su colega por el resto de ese año. En el 51, Pompeyo intentó evitar ofender a César, pero otros deseaban traerlo de vuelta y precipitar su caída. El intento del tribuno Curión en la primavera del 50 de forzar a ambos a abandonar simultáneamente sus mandos fracasó, y hacia finales del año el cónsul Marcelo, con los cónsules elegidos, ofreció a Pompeyo el mando contra César. En enero del 49, el Senado aprobó una resolución extrema contra la amenaza que suponía César. Pompeyo se dio cuenta de que tenía tropas insuficientes a su alcance para defender Italia, y de todas formas prefería enfrentarse a César en el exterior, donde la victoria sería suya más que del Senado. En marzo, Pompeyo transportó sus tropas a Macedonia y empleó el verano en reclutar un ejército formidable de entre todas las provincias orientales. En la primavera del 48 destrozó a César en Dirraquio, pero el 9 de agosto fue derrotado en una ardua batalla en Farsalia, en Grecia central, a pesar de tener un ejército superior. Tras recoger a su esposa en Lesbos, Pompeyo huyó a Egipto, adonde llegó el 28 de septiembre: tan pronto como desembarcó fue ejecutado por orden del ministro de Ptolomeo XIV Dioniso II. La carrera de este hombre decidido y ambicioso le proporcionó mucho éxito, pero la nobleza siempre lo consideró un advenedizo, por lo que Pompeyo no pudo seguir siendo un hombre del pueblo. Sufrió el problema con que se enfrentaban los conquistadores romanos de su época: una vez que se agotaba su tiempo en el cargo, carecían de un cargo oficial y eran vulnerables a sus enemigos. Pompeyo fue un astuto general, mejor estratega que táctico, y su gran baza fue su persistencia al enfrentarse a la adversidad. Su juventud se caracterizó por una extremada crueldad con sus enemigos, pero en su madurez demostró más humanidad y llevó una vida ejemplar. Su cuarto y quinto matrimonios fueron muy felices. Pompeyo fue mecenas de artistas, y su teatro fue un gran logro. Manejó sus tratos políticos con astucia y apoyó la Constitución romana, al tiempo que se permitía estirarla al máximo para favorecer sus propios fines. Está justificado comparar su carrera con la de Augusto, quien reconoció sus semejanzas con él.
 
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