Adlectio
(de allego, literalmente "elegir"). Se llama adlectio al acto de admisión de un nuevo miembro en una entidad o corporación, así como la admisión de un nuevo ciudadano en un municipio (adlectio inter cives) o en el orden de los decuriones. Era el acto de pasar al orden de ex magistrados romanos (adlectio inter consulares, praetorios, quaestorios, tribunicios) que confiere el emperador a determinadas personas y que les faculta para acceder a nuevos cargos de magistrados o funcionarios imperiales. Así, para ser nombrado cónsul era necesario ser antes adlectus inter praetorios. La adlectio in senatum era concedida con frecuencia a los procuradores imperiales del orden de los caballeros (ordo equester). La adlectio era el poder por el que los emperadores romanos, incluyendo a Augusto y a Claudio, otorgaban el derecho a integrarse en el orden senatorial ejerciendo de este modo control sobre la pertenencia al Senado. Vespasiano inauguró con la adlectio un nuevo método para hacer más fluidas las relaciones entre los estamentos privilegiados y cumplir una política de promoción social. Consistía en la "convalidación", por decisión imperial, de uno o varios grados en la carrera de determinados personajes, dispensados así de seguir paso a paso los sucesivos escalones de las magistraturas y, en consecuencia, aptos para cumplir funciones superiores a las que su grado les permitía cumplir. Fue un instrumento, usado de forma habitual desde el período Flavio en adelante, para acelerar las carreras de determinados senadores, por ejemplo, a un antiguo cuestor promocionado inter praetorios (al rango de expretor) se le permitía saltarse la pretura y aspirar directamente al consulado. Desde la época de Macrino (217-218), y de manera corriente durante el siglo IV, incluso era posible la promoción inter consulares (al rango de excónsul). Ver, Cursus honorum.

