Primavera
Esta estación estaba especialmente consagrada a las Musas y a las Gracias. En el principio de la primavera era cuando en Roma el sumo sacerdote iba a tomar el fuego nuevo del altar de Vesta. Se la representaba antiguamente con un ramo de flores en una mano y en la otra un cordero o bien bajo la figura de un niño con una abeja en una mano y en la otra un pavo real. También la representaban en las bodas de Tetis y Peleo con el semblante y actitud de una joven inocente, llevando en su ropaje y delante de su seno pequeñas legumbres desgranadas como una producción propia de esta estación. Igualmente la designaban los antiguos por la caza del ciervo. Los modernos han puesto en la mano de la ninfa que representa la primavera, una rica guirnalda, signo de la renovación de las plantas; y muy cerca de ella un pequeño amor en ademán de tirar el arco. Ver, Flora, Estaciones. Podría también dársele una túnica blanca o verde con un ropaje de color de rosa, y colocarla en medio de los juegos y de los placeres, que revolotean a su alrededor.

