Prodigio

Acontecimiento contrario al curso normal de la naturaleza que, según las creencias romanas, indicaba que se había interrumpido bruscamente la pax deorum. Consistía en el nacimiento de seres monstruosos, en corrientes de agua mezcladas con sangre, lluvia de leche, terremotos o destrucción por un rayo de una estatua o de un edificio. Se interpretaban como avisos de un desastre inminente que sólo podía evitarse mediante la realización de los rituales adecuados como sacrificios de carácter expiatorio. Los augures estaban encargados de explicarlo. La relación que daban se llamaba Comentarii, y al mismo tiempo marcaban lo que debían practicar para apartar lo que había de siniestro en los prodigios. Esta expiación se llamaba Procuratio. Tito Livio refiere muchos prodigios de esta naturaleza.
 
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