Tarpeya
Tarpeya es una heroína romana, epónima del Capitolio (Mons Tarpeius) o, de modo más particular, de la roca "tarpeya" desde la cual se precipitaba a ciertos criminales. La forma usual de su leyenda es la siguiente: Tarpeya era hija de Espurio Tarpeyo, a quien Rómulo, durante la guerra que siguió al rapto de las sabinas, había confiado la custodia del Capitolio. Pero, hallándose el rey sabino Tacio acampado con su ejército al pie del Capitolio, en el lugar del futuro Comicio, Tarpeya vio al héroe y se enamoró de él. Gracias a la complicidad de una criada (o de su nodriza), prometió a Tacio entregarle la ciudadela si accedía a casarse con ella. Tacio aceptó, y Tarpeya lo introdujo en el Capitolio, con sus soldados. Pero, en vez de cumplir su promesa, Tacio mandó aplastar a la joven bajo el peso de los escudos de sus hombres, y Tarpeya murió de este modo sin percibir el precio de su traición. Otra versión afirmaba que había pedido a Tacio, en pago, "lo que sus soldados y el propio Tacio llevaban en el brazo izquierdo", es decir, ricas joyas de oro. Pero Tacio simuló entender que quería los escudos y la hizo matar de la manera ya dicha. También se decía que los sabinos habían dado muerte a la joven para que no pareciera que debían su victoria a su traición. Los mitógrafos romanos han tratado de absolver a Tarpeya, a la cual se tributaba un culto local en el Capitolio. Se contaba, por ejemplo, que era hija de Tacio y que había sido raptada por Rómulo. Su traición habría sido su venganza contra su raptor. Pero en este caso no se comprende por qué los sabinos la habrían sacrificado. Otra versión explicaba su suplicio por su obstinación en no revelar a Tacio los proyectos bélicos de Rómulo. Asimismo, se decía que Tarpeya había ideado una estratagema para entregar a los sabinos a merced de los romanos. Había simulado traicionar a Rómulo, y había pedido como precio de sus servicios lo que los sabinos llevaban en el brazo izquierdo. Ella entendía los escudos, y esperaba que los sabinos, una vez en la ciudadela y privados de su principal defensa, serían fácilmente aniquilados por los romanos. Por desgracia, el emisario de quien se servía para estas negociaciones le hizo traición. Tacio supo a tiempo el peligro que corría, y cuando Tarpeya le reclamó sus escudos, la mandó aplastar bajo las armas, Una versión de la leyenda situaba la aventura en la época de la invasión gala.

