Tratado de alianza
Las partes contratantes romanas inmolaban una víctima cuya carne no se comía. Después del sacrificio, cada una de ellas hacía una libación de vino y ambas partes se daban la mano. Concluíase tomando por testigos a las divinidades vengadoras, y sobre todo a Júpiter Horkios, o dios del juramento.

