Aquae Sextiae Salluviorum

o Aquae Sextiae o Colonia Augusta Aquae Sextiae o Civitas Aquensium. Ciudad que recibe su nombre de sus fuentes termales y de su fundador, Sextio Calvino, Cayo. Fue creada en 123 a.C. en el territorio de la confederación indígena de los salluvios. Originalmente era un castellum ocupado por una guarnición que se supone velaba por las rutas principales de Marsella a Durance y del Ródano hasta la frontera italiana. Es la fundación romana más antigua de la Galia. La presencia de una guarnición romana, rápidamente atrajo a comerciantes y empresarios. Los teutones y ambrones fueron aniquilados por Mario en sus alrededores, en 102 a.C.. Probablemente fue César quien la convirtió en la capital de la civitas, después del 49 a.C.. Alrededor del 375 se convirtió en la capital de la provincia Narbonense II. En 477 fue ocupada por los visigodos. Hay pocos restos arqueológicos en el lugar. El área ocupada por el castellum y de la colonia, respectivamente, es un tema de discusión. La opinión más generalmente aceptada identifica el castellum romano con el Bourg-Saint-Sauveu. Su ubicación algo más elevada que el resto de la zona y sus dimensiones, se corresponden bastante bien con las características de un puesto fortificado. Lamentablemente, se carece de pruebas arqueológicas y la reconstrucción de las fortificaciones sigue siendo hipotética. Se han conservado algunos tramos de carretera. Hay restos de cinco acueductos, algunos de ellos de tamaño considerable. Probablemente había un anfiteatro y un arco de triunfo o trofeo. Hoy, Aix-en-Provence, departamento de Bouches-du-Rhône, región de Provence-Alpes-Côte d'Azur, Francia. Ver, Salyes. )o()o( Batalla de Aquae Sextiae )o( Batalla que tuvo lugar en el año 102 a.C., entre las legiones romanas del cónsul Cayo Mario y las tribus germanas de los teutones y sus aliados ambrones. La batalla tuvo lugar en un valle dominado por empinadas y boscosas colinas, en las proximidades del poblado de Aquae Sextiae "Aguas Sextias" (hoy, Aix-en-Provence), que bloqueaba el paso por los Alpes. Mientras sucedía el desastre de Arausio, Mario regresaba a Roma con sus veteranas legiones de la guerra de Yugurta. Fue elegido cónsul de nuevo, tras lo cual partió a enfrentarse a las hordas cimbrias. Mario decidió acampar en una magnífica posición cerca de Aquae Sextae, con la intención de esperar a que fueran los cimbrios quienes les atacaran. Esta posición fue escogida porque desde Aquae Sextae se podía controlar el paso de los Alpes, camino que debían tomar los germánicos para entrar en territorio romano. Pasaron casi tres años hasta que los germanos irrumpieron en la zona, años en los cuales Mario utilizó al ejército en tareas de construcción civil como crear nuevas carreteras, arreglar puentes, levantar obras hidráulicas, etc, y por supuesto, entrenar. También mejoró el arma arrojadiza de la legión, el pilum, aportándole una unión débil entre el asta metálica y el mango de madera. Esta unión se rompía tras el impacto, de manera que, una vez lanzada, ningún enemigo podía capturarla y lanzarla contra los propios romanos. Además, tras la batalla, los propios soldados podían recoger un pilum "partido" y repararlo fácilmente. Por otro lado, Boiorix, tras vagar por la Hispania y la Galia desde su victoria en Arausio, decidió dividir en tres grupos a su séquito, y por fin, invadir Italia. Los teutones serán los encargados de entrar en Italia por el oeste, a través de un paso en los Alpes cerca de Aquae Sextiae. Se dice que Cayo Mario contó con varios soldados que conocían la lengua celta. Escogió a unos pocos, entre ellos Quinto Sertorio, y los mandó infiltrarse en territorio teutón para conocer la fecha del ataque y las intenciones que llevaban. Cuando Mario recibió el aviso de peligro inminente de ataque, ordenó al pretor Marco Claudio Marcelo que se ocultara junto a 3.000 legionarios en las colinas cercanas para realizar una emboscada. Además, instruyó al resto de sus legionarios para que dejasen a los germanos cargar contra ellos cuesta arriba. La batalla empezó cuando la avanzadilla germana, los ambrones, atacó la posición romana sin esperar refuerzos. Los germanos cargaron colina arriba quedando rota su formación por la pendiente y el terreno rocoso, quedando además diezmada a causa de la lluvia de sus jabalinas. Siguió un combate a golpes y puñaladas, en el que los romanos, con el gladius y mejor entrenados y situados, tuvieron una ventaja decisiva. Los germanos fueron rechazados hacia la planicie, donde intentaron formar un muro de escudos, a la espera del grueso de las tropas germanas. Cuando la fuerza principal de los teutones llegó, atacaron inmediatamente a los romanos, pero las cohortes de Marcelo aparecieron desde las colinas y cargaron contra los teutones cayendo por su retaguardia, mientras Mario les atacaba de frente. La retaguardia germana cedió, las primeras filas se dispersaron y todo el ejército quedó deshecho. En lo que parece ser una verdadera masacre murieron más de cien mil germanos, y otros noventa mil más fueron hechos prisioneros, incluyendo a su rey Teutobod. Éste fue conducido a Roma, para celebrar el triunfo de su vencedor, donde finalmente fue ejecutado. El Senado ofreció celebrar un Triunfo a Mario, pero éste, dándose cuenta del peligro que todavía representaban los cimbrios, se negó y se unió a su colega Quinto Lutacio Cátulo para enfrentarse a ellos. Un año después los cimbrios fueron igualmente derrotados en la batalla de Vercelas, lo cual supondría el fracaso de los planes de invadir Roma por parte de las tribus germánicas.
 
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