Espitamenes

(¿-328 a.C.). Cortesano de Besos, el asesino y sucesor de Darío III Codomano. Junto con Datames, otro cortesano, arrestó a Besos entregándolo a Ptolomeo, general de Alejandro. Esta fue la primera acción conocida de Espitamenes. Nadie podía prever en esos momentos que Espitamenes se convertiría en el enemigo más peligroso de Alejandro de Macedonia en la región. Poco tiempo más tarde, Espitamenes rebeló a los sogdianos y asedió la capital, Maracanda. La razón de la rebelión, pudo deberse a que los invasores habían ofendido a la población nativa, que les había dado apoyo inicialmente. Una de las fuentes menciona que un comandante de caballería Ilamado Estasanor había tratado de acabar con la práctica del zoroastrismo de exponer los muertos a los perros y buitres, y esto pudo ser muy bien la causa de la revuelta. Otra causa pudo ser el robo de ganado vacuno. Es imposible que los invasores no confiscaran vacas, el único pecado que estaba explícitamente condenado en el credo zoroastriano. Evidentemente Espitamenes había vendido a Besos a cambio de la independencia de Bactriana y Sogdiana, y al no conseguirlo promovió un levantamiento popular contra Alejandro. Ayudado por tribus nómadas de las estepas capturó ciudades conquistadas por los macedonios. Espitamenes comandaba un ejército eficaz de jinetes arqueros que fue capaz de recorrer rápidamente el país estepario. Los hombres de Alejandro eran mucho más lentos, presa fácil para los rebeldes. Al oír noticias de la revuelta de Espitamenes, Alejandro decidió volver para levantar el asedio a Maracanda, pero fue inmediatamente atacado en su retaguardia por las tribus nómadas. Fue forzado a volver atrás para enfrentarse a ellas. Mientras tanto, envió un ejército de mercenarios griegos a Maracanda. De este cuerpo nada se supo nunca más, y pasó bastante tiempo antes de que los macedonios entendieran que Espitamenes lo había aniquilado totalmente. Después de una victoria menor contra las tribus, con su caballería de élite, los Compañeros, cubrió 290 km a través del desierto en tres días, llegando a Maracanda. El asedio ya había finalizado pero Espitamenes se había ido. Alejandro había perdido muchos hombres y no pudo hacer nada. Decidió quedarse en Maracanda a la espera de refuerzos. Este hecho ofreció a Espitamenes, quien había encontrado nuevos aliados entre otra tribu, la oportunidad de atacar Bactra (invierno del 329 al 328 a.C.). Provocó un gran caos pero fue finalmente repelido por el sátrapa de Bactria, Artabazo II, un persa que pertenecía al grupo de cortesanos en los que más confiaba Alejandro. En la primavera, Alejandro envió a su general Crátero al oeste para fortificar el oasis Margiana. Esto era necesario, porque evitaría que Espitamenes atacara desde Aria, en la retaguardia de Alejandro. Crátero fundó una ciudad y fórtificó otras cinco, todas situadas en colinas defendibles. Esto significó el final de la guerra para Espitamenes. Necesitaba oasis como el de Margiana y ahora se había quedado sin recursos. En diciembre del 328 a.C., el comandante macedonio Keinos (Coenus) lo derrotó, y cuando los sogdianos y las tribus nómadas se enteraron que el ejército principal de Alejandro se acercaba, los masagetas asesinaron a su líder y enviaron su cabeza al conquistador. Espitamenes tuvo una hija, Apame, quien se casó con uno de los generales más importantes de Alejandro, Seleuco (Seleuco I Nicátor) (febrero del 324 a.C.). Varias ciudades fueron llamadas Apamea en su honor.
 
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