Nomenclator
Al final de la República y bajo el Imperio, los romanos ricos tenían consigo un esclavo especialmente encargado de apuntarles los nombres de ciudadanos que podían olvidar. En los banquetes era el encargado de anunciar a los invitados por sus nombres y de indicarles el lugar que se les había reservado en el triclinio. No existía en el siglo II a.C..

