Jonsu
o Khonsu. Era una divinidad de carácter lunar y como tal aparece en los Textos de las Pirámides. Los griegos identicaron a Khonsu con Heracles debido a que: a) se le consideraba hijo de Amón (es decir, Zeus; en Tebas la tríada divina compuesta por padre, madre e hijo, estaba integrada por Amón, Mut y Khonsu; b) el nombre de Khonsu está relacionado probablemente con "hns", "vagar, errar", por lo que podía suscitar una comparación con el más viajero de todos los héroes griegos; c) Khonsu asumió algunas de las características de Shu, el dios-aire que sostenía el cielo, una función que tenía su parangón en la leyenda de Heracles y Atlas; d) en época tardía se le representaba como una divinidad guerrera que alejaba los espíritus del mal y que aparecía en el cuento de la princesa de Bakhtan, un imaginario país de Asia, a la que iba a salvar; todo ello tenía para los griegos cierta semejanza con las aventuras y la figura de Heracles. Este dios egipcio aparece representado en el templo funerario de Pepi II con una iconografía distinta a la que más tarde se le conoce, como un hombre barbado en actitud de marcha. Más tarde se fusiona al dios Aah del que toma su nuevo aspecto y sus funciones claramente lunares. Es muy posible que su inclusión en el área de Gebelein y Tebas acontezca durante el Imperio Medio cuando aparece con atributos de Osiris, Ptah, Hathor y Thot. Jonsu es un dios sangriento, presente en los Textos de las Pirámides, donde se encuentra como una deidad encargada de ayudar al rey en la caza y alimentar a ciertas divinidades y que se integra a la teología tebana en el Imperio Nuevo. Originariamente Jonsu era el representante de la Placenta Real, la cual recibía culto como objeto lunar, en relación con el gemelo del rey que no había sido llevado a término y que iba directamente al Más Allá por ello su nombre significa "La Placenta Real" y el "Cerrojo de la Juventud". Teológicamente se entendía que si el rey se identificaba con el Sol, la placenta había de asimilarse indefectiblemente con la luna. Poseedor de numerosas manifestaciones y títulos, éstos nos aclaran parte de sus funciones: "Aquel que atraviesa el cielo" o "El Deambulador", se referiría a su aspecto celeste y lunar recorriendo el cielo en la noche, "Dios que espanta a los espíritus malignos" podría estar en directa relación con su primitiva función en los Textos de las Pirámides, donde protege contra los genios y demonios nefastos, "Jonsu el magnánimo" se centraría más en su papel dentro de la tríada tebana. Adoptando un aspecto funerario, toma desde tiempos tempranos el aspecto de un toro, que en este caso representa la fecundidad del suelo y el poder germinativo. Jonsu es un dios de la fertilidad, de la curación y del crecimiento. Tuvo una cierta conexión con Herishef pudiendo ser este último una forma del dios en el Norte. La Madre Divina en la ciudad de Heracleópolis, tenía un título relacionado con Jonsu. En el área tebana es hijo de Amón y de Mut. Está identificado a Horus en su aspecto de hijo y como cronógrafo (la luna), a Shu como Señor del aire y a Thot en cuanto a deidad contadora del tiempo. Algunas de sus múltiples formas son: Heseb-Ahau (controlador del destino), Neferhotep, Pa-ir-Sejer, Uen-Neju. En Kom Ombo se identifica con el hijo de Sobek. En Menfis es hijo de Sokar y de una Hathor local tomando la forma momiforme y por extensión adopta atributos de Osiris (cetros que sujeta en sus manos), Ptah, Sokar y Osiris con apariencia momiforme, Hathor (collar Menat), y Thot o Aah (aspectos lunares). En Heracleópolis se identifica con Herishef. Su iconografía es la de un hombre con barba en actitud de marcha en el Imperio Antiguo, que se transforma en niño momiforme con un creciente y un disco lunar sobre la cabeza. Lleva una coleta lateral, distintivo de su juventud. En sus manos o sobre su pecho puede llevar el collar Menat. En algunas ocasiones aparece con cabeza de halcón en su aspecto celeste. Babuino (como dios lunar), toro o doble toro (en los albores de la historia o cuando se quiere plasmar su función en el Mundo Subterráneo). Sus principales centros de culto estuvieron en el área de Tebas, en Gebelein, El Hibeh, el oasis de Jarga y en Sesebi (Alta Nubia). Tuvo posiblemente culto en Heracleópolis.

