Vejez

Hija del Erebo y la Noche. Tenía un templo en Atenas y un altar en Cádiz. Estaba caracterizada bajo la figura de una mujer anciana cubierta de un ropaje negro. En la mano derecha tenía una copa y con la izquierda se apoyaba en un báculo. Triste y pensativa, fijaba su vista en un pozo abierto en cuya orilla había un reloj de arena que indicaba el poco tiempo que le restaba de vida.
 
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