Aletes

Por su padre Hípotes, Aletes descendía de Heracles, de quien era biznieto. Por su madre procedía de Yolao, sobrino también de Heracles. Su nombre, que significa "el Errante", se lo había dado su padre por haber nacido cuando la emigración de los descendientes de Heracles, en tiempos en que Hípotes, desterrado por homicidio, erraba de ciudad en ciudad (Ver, Heraclidas). Llegado a la edad viril, resolvió apoderarse de Corinto y expulsar a los jonios y a los descendientes de Sísifo, que reinaban en ella. Antes de obrar, fue a consultar el oráculo de Dodona, el cual le prometió la victoria con dos condiciones: que alguien le diese un poco de tierra corintia, y que atacase la ciudad "un día en que se llevasen coronas". La primera condición quedó cumplida cuando Aletes, habiendo pedido pan a un habitante de Corinto, recibió, en son de mofa, sólo un puñado de tierra. Para realizar la segunda, atacó la ciudad un día en que sus habitantes celebraban una fiesta en honor de los muertos y, según costumbre establecida, llevaban coronas. Aletes supo convencer a la hija del rey Creonte de que aquel día le abriese las puertas de la ciudad y le prometió casarse con ella. La joven aceptó la proposición y le entregó la capital. Aletes emprendió luego una expedición contra Atenas. El oráculo le había prometido que obtendría la victoria si respetaba la vida del rey de Atenas. Los atenienses, sabedores de aquel vaticinio, persuadieron a su soberano, Codro, que contaba ya setenta años, de que se sacrificase por su pueblo (Ver, Codro). Y Aletes fracasó en su empresa. Regresó a Corinto, donde murió. En esta ciudad reinaron sus descendientes hasta la quinta generación.
 
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