Anaxágoras
Hijo de Megapentes, que lo era a su vez de Preto, rey de Argos, al que sucedió. Según una tradición referida por Pausanias y Diodoro, durante su reinado, y no el de su abuelo Preto, se produjo la locura colectiva de las mujeres argivas, que fue curada por Melampo (Ver). En pago, Anaxágoras dio a éste una parte de su reino, otro tercio a Biante, hermano de Melampo, y se guardó el tercio restante. Sus descendientes, los anaxagóridas, siguieron gobernando en estas condiones hasta que el hijo de Esténelo, Cilarabes, volvió a unir todo el territorio de Argos bajo su autoridad. Efectivamente, en la descendencia de Melampo, el último, Anfíloco, se desterró a su regreso de la guerra de Troya (Ver, Anfíloco). En la de Biante, el último, Cianipo, hijo de Egialeo (o, según otros, su hermano segundo), murió sin sucesión. También Cilarabes falleció sin descendencia. El hijo de Agamenón, Orestes, se apoderó de Argos a la vez que de Esparta (Ver, Orestes).

