Andrómeda

Andrómeda es hija de Cefeo (rey de Etiopía) y de Casiopea. Su madre pretendía ser más hermosa que todas las Nereidas. Éstas, celosas, habían pedido a Posidón que las vengase de tal insulto, y el dios, para complacerlas, había enviado un monstruo que asolaba las tierras de Cefeo. Interrogado por el rey, el oráculo de Amón predijo que Etiopía se vería libre de aquella plaga si la hija de Casiopea era expuesta como víctima expiatoria. Los etíopes obligaron a Cefeo a consentir en el sacrificio, y la doncella fue atada a una roca. Perseo, de regreso de su expedición contra la Gorgona, la vio, se enamoró de ella y prometió a Cefeo liberar a su hija si se la daba por esposa. Cefeo aceptó, y Perseo dio muerte al monstruo y se casó con la doncella. Pero Fineo, hermano de Cefeo, que había sido prometido de la joven, urdió una conjura contra Perseo. Sin embargo, éste, habiendo descubierto la conspiración, mostró a sus enemigos la cabeza de la Gorgona, que los transformó en piedras. Al marcharse de Etiopía, Perseo se llevó a Andrómeda a Argos y luego a Tirinto. En esta última ciudad tuvo de su esposa varios hijos y una hija. Existe una interpretación racionalista de esta leyenda, citada por Conón. Según esta versión, Cefeo reinaba en el país que más tarde debía llamarse Fenicia, pero cuyo nombre era a la sazón Yope, del de la ciudad de igual denominación, situada en la costa. Su reino se extendía desde el Mediterráneo hasta el país de los árabes y el mar Rojo. Cefeo tenía una hija muy hermosa, Andrómeda, cortejada por Fénix, epónimo de Fenicia, y por su tío Fineo, hermano de Cefeo. Tras muchas tergiversaciones, Cefeo resolvió dar a su hija a Fénix; pero como no quería dar la sensación de que la negaba a su hermano, simuló un rapto. Andrómeda sería robada en un islote donde tenía costumbre de sacrificar a Afrodita. Así lo hizo Fénix a bordo de una nave que se llamaba "La Ballena". Pero Andrómeda ignoraba que se trataba sólo de una estratagema destinada a engañar a su tío, por lo cual se puso a gritar y pedir auxilio. Mas he aquí que, por casualidad, acertó a pasar Perseo, hijo de Dánae. Vió a la joven que estaban raptando, y a la primera mirada se enamoró de ella. Lánzase, arremete contra la nave, deja a los marinos "petrificados" de estupor y se lleva a Andrómeda, con la cual se casa, pasando luego a Argos, donde reinará tranquilamente.
 
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