Petreyo

Marco (Marcus Petreius) (ca.115-46 a.C.). Como legado del cónsul Gayo Antonio, Petreyo derrotó a las fuerzas de Catilina en Pistoia, en Etruria, en el 63. En el 59 se opuso a las leyes agrarias de César. En el 55 fue designado por Pompeyo para gobernar como legado suyo la Hispania occidental, permaneciendo allí hasta la batalla de Ilerda en el 49, cuando sus fuerzas y las de Afranio, el gobernador de la Hispania oriental, fueron derrotadas por César. Debió acompañar después a Pompeyo a Grecia, ejerciendo alguna función militar. Vencido su ejército en la batalla de Farsalia (48), se trasladó a África, donde intentó recomponer algunas fuerzas. Allí Petreyo obtuvo algunas victorias antes de la derrota en Tapso del 46, después de la cual firmó un pacto suicida con el rey Juba de Numidia: Petreyo mató primero al rey y después a sí mismo.
 
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